Guardia y custodia de los hijos para la madre, en caso de divorcio

Custodia de hijos exclusiva para la madre

Divorcio express, de mutuo acuerdo o contencioso. Con o sin hijos en Común
Guardia y custodia de los hijos exclusiva y completa para la madre en caso de divorcio
Guarda y custodia exclusiva a la figura materna
La custodia monoparental para la madre tiene sus ventajas ya que los menores no cambian de domicilio constantemente como sucede en la custodia compartida y pueden mantener sus hábitos sin sufrir desarraigo o sin desubicarse. La mayoría de la jurisprudencia se inclina por otorgar la custodia exclusiva para la madre

Guardia y custodia de los hijos para la madre, en caso de divorcio
¿Cuando puede obtenerse la guardia y custodia completa exclusiva para la madre? La guarda y custodia exclusiva completa también denominada individual, unilateral o monoparental se caracteriza por la atribución del derecho de guarda y custodia del menor a uno de los progenitores de forma particular (denominado progenitor custodio); mientras que al otro progenitor, se le concede a su favor el derecho a un régimen de comunicaciones y visitas de los menores (denominado progenitor no custodio).

La guarda y custodia exclusiva permite que los hijos menores puedan compartir diversos periodos de tiempo con ambos progenitores, aunque no de forma igualitaria.

Debido a que el progenitor custodio será quien conviva de forma habitual con sus hijos menores; y será el progenitor no custodio quien pueda disfrutar de la compañía de éstos, en determinados momentos, estipulados en el Convenio Regulador, al mismo tiempo que contribuye con el deber de mantener a sus hijos a través de una prestación de alimentos.

Dentro de la guarda y custodia exclusiva puede encontrarse otro prototipo de guarda y custodia, denominada “partida, alterna o repartida”.

Este sistema, pese a ser menos frecuente, se caracteriza por que algunos de los hijos menores, quedan en compañía de uno de los progenitores, mientras que los restantes hijos menores, conviven con el otro progenitor. Es decir, cada uno de los dos padres dispone, al mismo tiempo, del derecho a ser guardador con pleno derecho de una parte de sus hijos y del derecho de comunicación y visitas sobre los restantes hijos menores de edad.

No obstante, en la actualidad, la guarda y custodia exclusiva partida o alterna no presenta un grato reconocimiento judicial, porque los Tribunales son partidarios de mantener la convivencia y unidad de todos los hijos menores, con padres comunes, en los procesos de ruptura familiar.

Consecuentemente, la guarda y custodia exclusiva es una de las posibles soluciones, tanto para padres como para hijos, tras el conflicto de la ruptura de pareja o cese del vínculo matrimonial.

Sin embargo, hay que prever otras opciones si este mecanismo no funciona, ya que la guarda y custodia exclusiva puede generar determinados problemas, como el alejamiento del progenitor no custodio de la vida del menor o la falta de pago de la pensión de alimentos.
Derivando en problemas emocionales y familiares en la figura del hijo menor, al carecer de uno de sus progenitores o presentar un perjuicio notable en su nivel y calidad de vida.

La custodia monoparental se diferencia de la custodia compartida en que en la primera los hijos menores viven la mayor parte del tiempo con uno de los progenitores, mientras que el otro solamente tiene un régimen de visitas.

Tener un régimen de visitas con los menores no implica la pérdida de la patria potestad, ya que esta consiste en la existencia de derecho y deberes de los padres con respecto de sus hijos.

En la mayoría de los casos tener un régimen de visitas no significa desentenderse del mantenimiento económico de los hijos, ya que el progenitor que tenga régimen de visitas suele contribuir (siempre que sus circunstancias económicas se lo permitan) al mantenimiento de los hijos con una pensión de alimentos para hacer frente a los gastos normales derivados de la vida de sus hijos.

Esta pensión de alimentos irá destinada a pagar por ejemplo la ropa, el material escolar que necesiten nuestros hijos y comida, entre otros.

La custodia monoparental para la madre tiene sus ventajas ya que los menores no cambian de domicilio constantemente como sucede en la custodia compartida y pueden mantener sus hábitos sin sufrir desarraigo o sin desubicarse.

La mayoría de la jurisprudencia se inclina por otorgar la custodia exclusiva para la madre, ya que histórica y culturalmente se ha entendido que los menores pasaban más tiempo con sus madres y que se encontraban ligados a las madres que a los padres.

Sin embargo, las nuevas corrientes psicológicas y sociológicas han modificado la corriente tradicional y el modelo cada vez más adoptado por considerarse lo mejor para los menores es la custodia compartida, siempre que las relaciones entre los progenitores se encuentren dentro de los parámetros normales de entendimiento, puesto que se considera que así los pequeños no pierden el contacto de forma brusca con ninguno de los progenitores y ninguno de los progenitores tiene que renunciar a sus hijos por causas ajenas a ellos.

Así pues, resulta común que la custodia se otorgue exclusivamente a la madre y que se relegue al padre a un régimen de visitas que dependerá de la conveniencia de horarios para ambos y para el normal transcurso de la vida de los menores.

No podemos olvidar que el otorgamiento de la custodia monoparental no procederá cuando uno de los progenitores esté incurso en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del otro progenitor o de los hijos, y se haya dictado resolución judicial motivada en la que se constaten indicios fundados y racionales de criminalidad, siempre y cuando, a tenor de dichos indicios, la aplicación del régimen de convivencia pudiera suponer riesgo objetivo para los hijos e hijas o para el otro progenitor.

Una cuestión de gran influencia a la hora de otorgar la custodia exclusiva a la madre es la edad de los hijos. Si tienen edades muy cortas o están aún en proceso de lactancia la custodia, casi con toda probabilidad la tendrá la madre.

Si los hijos tienen la suficiente madurez como para ser oídos por el Juez o tienen más de doce años podrán elegir con quien quiere vivir, siempre que el Juez y el Ministerio Fiscal consideren adecuada esta decisión por no existir ningún tipo de impedimento legal.

La vivienda conyugal suele atribuirse al progenitor que se quede con la custodia de los hijos para que estos puedan vivir en ella y sufran lo menos posible las consecuencias negativas que el divorcio o la separación de sus progenitores pudiera tener en ellos.

En conclusión, en la mayoría de los casos no resultará problemático conseguir la custodia para la madre por ser esta la tendencia general.

Deberemos tener presente que la custodia compartida se viene imponiendo en los últimos tiempos podría resultar una medida más beneficiosa para nuestros hijos, por lo que asesoraros correctamente por un abogado deberemos decidir qué modelo se adaptada mejor a nuestro caso para solicitarlo en la vía judicial.
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