Régimen económico-matrimonial de gananciales

Regimen matrimonial de gananciales

Divorcio express, de mutuo acuerdo o contencioso. Con o sin hijos en Común
Abogados de régimen económico-matrimonial de gananciales. Bienes incluidos en gananciales, exclusiones del régimen de gananciales.Modificaciones.
Abogados de familia especializados en régimen economico-matrimonial de gananciales
La sociedad de gananciales se caracteriza porque se hacen comunes para los cónyuges (en el matrimonio o, posteriormente, en capitulaciones) las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos, que les serán atribuidos por mitad al disolverse aquella.

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Régimen económico-matrimonial de gananciales
Abogados matrimonialistas expertos en régimen económico-matrimonial de gananciales. Cuales son los bienes incluidos en gananciales, exclusiones del régimen de gananciales.

Este régimen se caracteriza porque se hacen comunes para los cónyuges (en el momento de la celebración del matrimonio o, posteriormente, al tiempo de pactarse en capitulaciones) las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos, que les serán atribuidos por mitad al disolverse aquella.

En Código Civil diferencia entre bienes privativos y comunes de los cónyuges. En cuanto a los primeros, establece que serán privativos de cada uno de los cónyuges:

- Los bienes y derechos que le pertenecieran al comenzar la sociedad.
- Los que adquiera después por título gratuito.
- Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos.
- Los adquiridos por derecho de retracto perteneciente a uno solo de los cónyuges.
- Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a la persona y los no transmisibles inter vivos.
- El resarcimiento por daños inferidos a la persona de uno de los cónyuges o a sus bienes privativos.
- Las ropas y objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor.
- Los instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión u oficio, salvo cuando éstos sean parte integrante o pertenencias de un establecimiento o explotación de carácter común.

Dentro de estos, cabe apuntar:

-Las nuevas acciones u otros títulos o participaciones sociales suscritos como consecuencia de la titularidad de otros privativos serán también privativos. Asimismo lo serán las cantidades obtenidas por la enajenación del derecho a suscribir. Si para el pago de la suscripción se utilizaren fondos comunes o se emitieran las acciones con cargo a los beneficios, se reembolsará el valor satisfecho.

-El derecho de usufructo o de pensión, perteneciente a uno de los cónyuges, formará parte de sus bienes propios.

Mientras que serán bienes gananciales:

-Los obtenidos por el trabajo o la industria de cualquiera de los cónyuges.

-Los frutos, rentas o intereses que produzcan tanto los bienes privativos como los gananciales.

-Los adquiridos a título oneroso a costa del caudal común, bien se haga la adquisición para la comunidad, bien para uno solo de los esposos.

- Los adquiridos por derecho de retracto de carácter ganancial, aun cuando lo fueran con fondos privativos, en cuyo caso la sociedad será deudora del cónyuge por el valor satisfecho.

- Las Empresas y establecimientos fundados durante la vigencia de la sociedad por uno cualquiera de los cónyuges a expensas de los bienes comunes. Si a la formación de la Empresa o establecimiento concurren capital privativo y capital común, corresponderán pro indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas.

En relación a los bienes de la sociedad de gananciales, cabe apuntar:

-El derecho de usufructo o de pensión, perteneciente a uno de los cónyuges, formará parte de sus bienes propios; pero los frutos, pensiones o intereses devengados durante el matrimonio serán gananciales.

-Serán gananciales las cabezas de ganado que al disolverse la sociedad excedan del número aportado por cada uno de los cónyuges con carácter privativo.

-Las ganancias obtenidas en el juego por cualquiera de los cónyuges o las procedentes de otras causas que eximan de la restitución pertenecerán a la sociedad de gananciales.

-Los bienes donados o dejados en testamento a los cónyuges conjuntamente y sin especial designación de partes, constante la sociedad, se entenderán gananciales siempre que la liberalidad fuere aceptada por ambos y el donante o testador no hubiere dispuesto lo contrario.

Corresponderán pro indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas los bienes adquiridos mediante precio o contraprestación, en parte ganancial y en parte privativo.

Se faculta a los cónyuges, para que, de común acuerdo, puedan atribuir la condición de gananciales a los bienes que adquieran a título oneroso durante el matrimonio, cualquiera que sea la procedencia del precio o contraprestación y la forma y plazos en que se satisfaga.

Si la adquisición se hiciere en forma conjunta y sin atribución de cuotas, se presumirá su voluntad favorable al carácter ganancial de tales bienes.

Los bienes adquiridos por uno de los cónyuges constante la sociedad por precio aplazado, tendrán naturaleza ganancial si el primer desembolso tuviera tal carácter, aunque los plazos restantes se satisfagan con dinero privativo. Si el primer desembolso tuviere carácter privativo, el bien será de esta naturaleza.

Los bienes comprados a plazos por uno de los cónyuges antes de comenzar la sociedad tendrán siempre carácter privativo, aun cuando la totalidad o parte del precio aplazado se satisfaga con dinero ganancial.

Cuando los bienes sean privativos o gananciales, con independencia de la procedencia del caudal con que la adquisición se realice, habrá de reembolsarse el valor satisfecho a costa, respectivamente, del caudal común o del propio, mediante el reintegro de su importe actualizado al tiempo de la liquidación.

Se establece como regla general, la presunción ganancial de los bienes existentes en el matrimonio mientras no se pruebe que pertenecen privativamente a uno de los dos cónyuges.

Respecto a las cargas y obligaciones de la sociedad de gananciales, serán de cargo de la sociedad de gananciales los gastos originados por alguna de las siguientes causas:

Serán de cargo de la sociedad de gananciales los gastos que se originen por alguna de las siguientes causas:

-El sostenimiento de la familia, la alimentación y educación de los hijos comunes y las atenciones de previsión acomodadas a los usos y a las circunstancias de la familia.

La alimentación y educación de los hijos de uno solo de los cónyuges correrá a cargo de la sociedad de gananciales cuando convivan en el hogar familiar. En caso contrario, los gastos derivados de estos conceptos serán sufragados por la sociedad de gananciales, pero darán lugar a reintegro en el momento de la liquidación.

-La adquisición, tenencia y disfrute de los bienes comunes.
-La administración ordinaria de los bienes privativos de cualquiera de los cónyuges.
- La explotación regular de los negocios o el desempeño de la profesión, arte u oficio de cada cónyuge.
-Las cantidades donadas o prometidas por ambos cónyuges de común acuerdo, cuando no hubiesen pactado que hayan de satisfacerse con los bienes privativos de uno de ellos en todo o en parte.

El cónyuge que hubiere aportado bienes privativos para los gastos o pagos que sean de cargo de la sociedad tendrá derecho a ser reintegrado del valor a costa del patrimonio común.

Los bienes gananciales también responderán directamente frente al acreedor de las deudas contraídas por un cónyuge:

- En el ejercicio de la potestad doméstica o de la gestión o disposición de gananciales, que por ley o por capítulos le corresponda.

- En el ejercicio ordinario de la profesión, arte u oficio o en la administración ordinaria de los propios bienes. Si uno de los cónyuges fuera comerciante, se estará a lo dispuesto en el Código de Comercio.

-Las obligaciones extracontractuales de un cónyuge, consecuencia de su actuación en beneficio de la sociedad conyugal o en el ámbito de la administración de los bienes, serán de la responsabilidad y cargo de aquélla, excepto si fuesen debidas a dolo o culpa grave del cónyuge deudor.

-Las obligaciones contraídas por los dos cónyuges conjuntamente o por uno de ellos con el consentimiento expreso del otro.

-Las obligaciones contraídas por uno solo de los cónyuges en caso de separación de hecho para atender a los gastos de sostenimiento, previsión y educación de los hijos que estén a cargo de la sociedad de gananciales.

-De las deudas de un cónyuge que sean, además, deudas de la sociedad responderán también solidariamente los bienes de ésta.

En cuanto al juego, lo perdido y pagado por alguno de los cónyuges en este ámbito no disminuirá su parte respectiva de los gananciales, siempre que el importe de aquella pérdida pudiere considerarse moderada con arreglo al uso y circunstancias de la familia.

En cambio, de lo perdido y NO pagado por alguno de los cónyuges en los juegos en que la ley conceda acción para reclamar lo que se gane responden exclusivamente los bienes privativos del deudor.

Cada cónyuge responde con su patrimonio personal de las deudas propias y, si sus bienes privativos no fueran suficientes para hacerlas efectivas, el acreedor podrá pedir el embargo de bienes gananciales, que será inmediatamente notificado al otro cónyuge y éste podrá exigir que en la traba se sustituyan los bienes comunes por la parte que ostenta el cónyuge deudor en la sociedad conyugal, en cuyo caso el embargo llevará consigo la disolución de aquélla.

Si se realizase la ejecución sobre bienes comunes, se reputará que el cónyuge deudor tiene recibido a cuenta de su participación el valor de aquéllos al tiempo en que los abone con otros caudales propios o al tiempo de liquidación de la sociedad conyugal.

Sobre la administración de esta sociedad corresponde la gestión y disposiciones de los bienes gananciales conjuntamente a los cónyuges, en defecto de pacto.

Cuando en la realización de actos de administración fuere necesario el consentimiento de ambos cónyuges, o actos de disposición a título oneroso sobre bienes gananciales , que también es necesario el consentimiento de ambos, y uno se hallare impedido para prestarlo, o se negare injustificadamente a ello, podrá el Juez suplirlo si encontrare fundada la petición o lo lo considere de interés para la familia. Excepcionalmente acordará las limitaciones o cautelas que estime convenientes.

Los actos a título gratuito, serán nulos, si no concurre el consentimiento de ambos cónyuges. Sin embargo, podrá cada uno de ellos realizar con los bienes gananciales liberalidades de uso.

Por último expondremos las causas de disolución y liquidación de la sociedad de gananciales:

-Por disolución del matrimonio.
- Cuando sea declarado nulo.
-Cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges.
-Cuando los cónyuges convengan un régimen económico distinto en la forma prevenida en este Código.

Asimismo, concluirá por decisión judicial la sociedad de gananciales, a petición de uno de los cónyuges:

- Haber sido el otro cónyuge judicialmente incapacitado, declarado pródigo, ausente o en quiebra o concurso de acreedores, o condenado por abandono de familia.
Para que el Juez acuerde la disolución bastará que el cónyuge que la pidiere presente la correspondiente resolución judicial.
-Venir el otro cónyuge realizando por sí solo actos dispositivos o de gestión patrimonial que entrañen fraude, daño o peligro para los derechos del otro en la sociedad.
- Llevar separado de hecho más de un año por acuerdo mutuo o por abandono del hogar.
- Incumplir grave y reiteradamente el deber de informar sobre la marcha y rendimientos de sus actividades económicas.

Los efectos de la disolución prevista en el artículo anterior se producirán desde la fecha en que se acuerde. De seguirse pleito sobre la concurrencia de la causa de disolución, iniciada la tramitación del mismo, se practicará el inventario, y el Juez adoptará las medidas necesarias para la administración del caudal, requiriéndose licencia judicial para todos los actos que excedan de la administración ordinaria.

En caso de disolución por nulidad, si uno de los cónyuges hubiera sido declarado de mala fe, podrá el otro optar por la liquidación del régimen matrimonial según las normas de esta Sección o por las disposiciones relativas al régimen de participación, y el contrayente de mala fe no tendrá derecho a participar en las ganancias obtenidas por su consorte.

Una vez disuelta se procederá a su liquidación, comenzando por la elaboración del activo y pasivo de la sociedad.
Formarán parte del activo:

- Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución.
-El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados por negocio ilegal o fraudulento si no hubieran sido recuperados.
-El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad que fueran de cargo sólo de un cónyuge y en general las que constituyen créditos de la sociedad contra éste.

Mientras que el pasivo estará integrado por:

-Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.
-El importe actualizado del valor de los bienes privativos cuando su restitución deba hacerse en metálico por haber sido gastados en interés de la sociedad.
Igual regla se aplicará a los deterioros producidos en dichos bienes por su uso en beneficio de la sociedad.
- El importe actualizado de las cantidades que, habiendo sido pagadas por uno solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad y, en general, las que constituyan créditos de los cónyuges contra la sociedad.

Terminado el inventario, se abonarán en primer lugar las deudas y cargas de la sociedad, y posteriormente las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge. Hechas las deducciones anteriores, el remanente se dividirá por mitad entre los cónyuges.

Tendrán derecho a que se incluyan con preferencia en su haber, hasta donde éste alcance:

- Los bienes de uso personal.
- La explotación económica que gestione efectivamente.
-El local donde hubiese venido ejerciendo su profesión.
-En caso de muerte del otro cónyuge, la vivienda donde tuviese la residencia habitual.

Si tiene cualquier tipo de duda, o desea proceder a la liquidación del régimen de gananciales no dude en contactar con nosotros. El abogado matrimonialista más cercano a usted le contactará a la mayor brevedad para ayudarle a defender cada uno de sus derechos.



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