Recargo de prestaciones en caso de accidente de trabajo o enfermedades profesionales

Responsabilidad del empresario en el recargo de prestaciones

Contratos, laboral, penal, mercantil, societario, compliance penal, fiscal.
Abogados especialistas en defensa del empresario y de la responsabilidad del empresario en forma de recargo por prestaciones en caso de accidente de trabajo

¿ Es empresario y uno de sus trabajadores ha sufrido un accidente de trabajo o laboral y necesita abogado que defienda sus intereses?
¿ Es empresario y uno de sus trabajadores ha sufrido enfermedad profesional y necesita abogado que le defienda en los distintos ordenes legales?
Abogados especialistas en defensa del empresario y de la responsabilidad del empresario en forma de recargo por prestaciones en caso de accidente de trabajo o enfermedades profesionales

Recargo de prestaciones en caso de accidente de trabajo o enfermedades profesionales
Abogados especialistas en defensa del empresario y de la responsabilidad del empresario en forma de recargo de prestaciones en caso de accidente de trabajo o enfermedades profesionales por omisión o falta de medidas de prevención de riesgos laborales.

El recargo por prestaciones en caso de Accidente de Trabajo o laborales o Enfermedades profesionales implica que, siempre que tenga lugar un accidente de trabajo o laboral o Enfermedad profesional debido a la carencia o a las malas condiciones de los dispositivos de precaución reglamentarios referentes a maquinaria, artefactos, instalaciones, centros o lugares de trabajo, todas las prestaciones económicas que deba percibir el trabajador por esta causa, se verán aumentadas de un 30 a un 50 por ciento de su importe, según la gravedad de la falta.

Este “recargo” tendrá igualmente lugar cuando no se hayan observado las medidas generales o particulares de seguridad e higiene en el trabajo, o las elementales de salubridad o las de adecuación personal a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la edad, sexo, y demás condiciones del trabajador.

¿Cuál es la naturaleza jurídica de este recargo por prestaciones en caso de Accidente de trabajo o enfermedad profesional?


En primer lugar, se habla de su naturaleza sancionadora, es decir, del carácter punitivo del recargo. La jurisprudencia mayoritaria considera al recargo como una medida eminentemente sancionadora, de carácter punitivo, y que como tal, debe ser objeto de interpretación restrictiva.

Así, el Tribunal Constitucional TC, en su S.158/1985, de 26 de noviembre, sostiene que el recargo «constituye una responsabilidad a cargo del empresario, extraordinaria y puramente sancionadora».

* Procede de una autoridad administrativa
* Requiere un incumplimiento de de la normativa sobre prevención de riesgos laborales por parte del empresario
* Tiene una finalidad represiva de los comportamientos ilícitos (incumplimientos).
* No es susceptible de aseguramiento.

Por otro lado, se habla de la naturaleza indemnizatoria del recargo en tanto en cuanto la finalidad del mismo es de la de reparar, es decir, compensar a quienes no debieron sufrir un accidente o una enfermedad profesional, de haberse aplicado correctamente los medios previstos, y al destinatario del recargo, que es el propio trabajador accidentado o sus causahabientes.

Finalmente, se afirma su naturaleza dual a caballo entre su carácter punitivo y su finalidad indemnizatoria. Así, la jurisprudencia define el recargo como un híbrido, dotado de un régimen jurídico especial, cuyo objetivo primordial es disminuir el número de siniestros laborales, con un contenido punitivo- represivo para el empresario y un componente reparador- indemnizatorio para el trabajador accidentado.

¿Cuáles son los requisitos para que exista recargo por prestaciones en caso de accidente laboral o de trabajo o enfermedad profesional para la empresa o empresario?


Accidente de Trabajo o Enfermedad Profesional: Para que exista recargo se requiere que tenga lugar un accidente de trabajo o enfermedad profesional, exigiéndose la producción de un resultado y no sólo una mera situación de peligro.

* Incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales: De esta forma, si el empresario ha cumplido escrupulosamente con sus obligaciones en la materia, la responsabilidad por recargo no puede llegar a nacer. La doctrina jurisprudencial exige que exista en la conducta empresarial un elemento de voluntariedad a título de dolo, culpa o al menos negligencia.

* Relación de causalidad entre el comportamiento del empresario y el resultado lesivo sufrido por el trabajador: No se podrá aplicar el recargo sin prueba suficiente que acredite que el siniestro tuvo su origen en la infracción empresarial (STSJ del País Vasco 11 marzo 1997(R.Ar. 1770). Así pues, la mera acreditación de la infracción cometida, no dará lugar a la imposición del recargo.

* Derecho a una prestación económica, es decir, que se reúnan los requisitos propios de la prestación económica que en cada caso corresponda.

¿Cuáles son los incumplimientos que pueden dar lugar al recargo?


La conducta empresarial que faculta la imposición del recargo consistirá en toda acción u omisión que suponga un incumplimiento de los dispositivos de precaución reglamentarios, de las medidas generales o particulares, o de las elementales de salubridad.

Así, la jurisprudencia afirma que son dos los tipos de obligaciones cuyo incumplimiento puede generar la imposición del recargo:

Incumplimiento de la normativa reglamentaria o particular aplicable
Incumplimiento de la obligación general de protección eficaz de la seguridad y salud de los trabajadores
Omisiones de reconocimientos médicos
Falta de formación e instrucción del trabajador en materia de prevención de riesgos laborales
Falta de medidas de adecuación a cada trabajador, en función del puesto de trabajo.

En cualquier caso, la jurisprudencia exige del empresario una actitud “in vigilando”, es decir, que la mera puesta a disposición de los trabajadores de los instrumentos y medios que puedan evitar un riesgo dejando a su arbitrio su utilización, no libera de responsabilidad al empresario. Su obligación no se entiende cumplida.

Por el contrario, el empresario deberá dar las órdenes e instrucciones concretas para la utilización de los instrumentos puestos a disposición de los trabajadores, controlando y verificando en todo momento que los operarios hacen uso de los medios puestos a su alcance para su protección. De esta forma, la obligación se entenderá satisfecha.

En este sentido, la STSJ de Cataluña 6 julio 1998 (R.Ar. 3459) señala que, «el cometido de la empresa concluye con dar órdenes precisas y establecer los necesarios medios de seguridad, siendo a partir de tal situación responsabilidad del trabajador el actuar bajo tales circunstancias»

¿Es posible la exoneración de culpa del empresario ?


Puede darse la situación de que el empresario quede exonerado de responsabilidad cuando exista concurrencia de culpas entre el mismo y el trabajador o cuando el trabajador haya podido contribuir en la producción del hecho dañoso por su propia negligencia.

En este caso, el primer punto a analizar será, no tanto si el trabajador ha contribuido a la producción del resultado con una actuación negligente, sino si el empresario ha infringido alguna norma de seguridad y si de haber cumplido con la misma, se hubiera evitado el resultado.

Por todo ello, si el accidente se debió exclusivamente a imprudencia del trabajador, sin que concurriese infracción empresarial, o cuando la culpa atribuible a la empresa sea irrelevante, no procede imponer el recargo.

Igualmente, no procederá la imposición del recargo cuando:

El accidente haya acontecido de manera fortuita, de forma imprevista o imprevisible y sin que conste incumplimiento por parte del empresario.
El accidente se deba a defectos de fabricación de la máquina con la que el operario trabaja, siempre que no se aprecie infracción en materia de seguridad e higiene y se hayan verificado por el empresario todas las revisiones procedentes.
El accidente acontezca por un exceso de celo profesional, sin que la empresa haya infringido medida de seguridad alguna.

¿A quién corresponde fijar la cuantía del recargo por prestaciones?


La competencia tanto para declarar la responsabilidad por falta de medidas de seguridad como para fijar el porcentaje aplicable del recargo está atribuida al Director Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

De esta forma, tras el procedimiento correspondiente y una vez resuelto el porcentaje del recargo a abonar, el empresario responsable deberá consignarlo ante la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) dentro del plazo indicado, que finalizará el última día del mes siguiente al de la notificación de la reclamación de la deuda por la TGSS.

Si el empresario no ingresa en periodo voluntario, la TGSS iniciará la vía ejecutiva.

Cabe remarcar que la resolución de la Dirección Provincial de la TGSS, con respecto al porcentaje del recargo, es susceptible de revisión por la jurisdicción social, si bien es necesario que los interesados interpongan reclamación previa a la vía judicial.

¿Cuál será la cuantía del recargo por prestaciones para la empresa o empresario?


En lo que se refiere a la cuantía del recargo, este oscilará entre un 30 y un 50 porciento [según la gravedad del hecho dañoso].
El importe del recargo lo fija el INSS, en vía administrativa, o los Juzgados de lo Social, en caso de existir demanda judicial. En cualquier caso este importe siempre será revisable por vía de recurso.

Los criterios a tener en cuenta a la hora de fijar el porcentaje del recargo serán, además de la “gravedad de la falta”, los siguientes:

* Peligrosidad de la actividad
* Trabajadores afectados
* Actitud y conducta general de la empresa en materia de prevención
* Instrucciones impartidas por el empresario en orden a la observación de estas medidas reglamentarias
* Conducta del trabajador afectado ante el riesgo

Normalmente el criterio seguido según la jurisprudencia es el siguiente:
LEVES 30%
GRAVES 40%
MUY GRAVES 50%

¿Cuál es el plazo de prescripción para reclamar el recargo?


Efectivamente, el derecho a percibir el recargo sólo procede si la responsabilidad en esta materia no ha prescrito.

Sobre el plazo de prescripción para reclamar el recargo no existe disposición legal expresa, por lo que caben las siguientes posibilidades:

* Plazo de 5 años: Es el plazo que impone la normativa con carácter general y se computará desde el día siguiente a aquel en que tenga lugar el hecho causante de la prestación de que se trate. STS, Sala 4ª (Pleno), de 18 de diciembre de 2015. (Rcud. 2720/2014).

* Plazo de 1 año: se basa en el llamado deber de seguridad o deuda de seguridad de la empresa con sus trabajadores.

¿Es asegurable por el empresario la responsabilidad en cuanto al pago del recargo?
De conformidad con la ley, la responsabilidad del recargo no es asegurable, siendo nulo cualquier tipo de pacto o contrato para cubrirla, compensarla o transmitirla.

La prohibición expresa del aseguramiento de la responsabilidad derivada del recargo se fundamenta en la necesidad de mantener la función preventiva tradicionalmente asignada a la institución (el recargo), evitando su sustitución por una función meramente reparadora de los daños causados.

Sin embargo, la jurisprudencia ha venido permitiendo ciertas excepciones al aseguramiento
:
* Supuestos de insolvencia, suspensión de pagos, concurso de acreedores o quiebra empresarial, con el fin de garantizar el cobro, por parte del trabajador accidentado o sus beneficiarios.
* Supuestos en los que el empresario haya organizado la prevención como exige la ley y haya cumplido con todas las obligaciones específicas que recaen sobre su persona. Debería permitirse, en este caso, la concertación de un seguro que responda ante la imposición de un recargo.

[h3 ¿Es compatible el recargo por prestaciones en caso de accidentes de trabajo o enfermedad profesional para el empresario con otras responsabilidades de tipo civil o penal en las que pudiera incurrir?


La responsabilidad por recargo es independiente y compatible con las responsabilidades de cualquier otro orden, incluso penal, que puedan derivarse de la infracción.

Problemáticas frecuentes::

Compatibilidad del recargo con la sanción penal o administrativa en virtud del principio “non bis in idem”: La jurisprudencia afirma la compatibilidad de responsabilidades en tanto en cuanto la vertiente resarcitoria del recargo no incidiría con la vertiente castigadora de la sanción penal o administrativa.

Compatibilidad del recargo con la indemnización civil por daños y perjuicios: El carácter indemnizatorio del recargo plantea la cuestión de su posible acumulación con la indemnización civil por daños y perjuicios en base al principio de prohibición de enriquecimiento injusto. Sin embargo, la doctrina más reciente de la sala de lo social del TS adopta la solución contraria y mantiene que el recargo es independiente de la indemnización civil por daños y perjuicios. Por todo ello, la fijación previa del recargo no deberá incidir en el quantum de la responsabilidad civil por daños.


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