Denegación de nacionalidad por falta de integración en sociedad española

Abogados denegación de nacionalidad española por falta de integración en la sociedad española

Nacionalidad Española.Residencia.Reagrupación familiar. Arraigo. Recursos por denegación
Abogados expertos en denegación de nacionalidad española por falta de integración. Motivos y recursos disponibles.
Denegación por falta de integración

¿Le han denegado la solicitud de nacionalidad española alegando el motivo de falta de integración en España?
¿No sabe a que se debe y quiere recurrirlo?
¿Desea evitar que se lo denieguen por dicho motivo?

Denegación de nacionalidad por falta de integración en sociedad española
Si le han denegado la solicitud de la nacionalidad española basándose en el motivo de falta de integración en la sociedad, desde ABOGAEXTRANJERIA le explicamos cuales son los motivos, las formas de evitarlo y las soluciones posibles.

El concepto de suficiente grado de integración en la sociedad española es indeterminado, y debemos acudir a lo que dicen los tribunales para poder establecer un sentido más concreto.

Significado de suficiente grado de integración en relacion a la solicitud de nacionalidad española


El Tribunal Supremo entre otros, en la STC de 19 de diciembre 2011, establece: "Al respecto esta Sala viene señalando que la integración social deriva de la armonización del régimen de vida del solicitante con los principios y valores sociales españoles, que en gran parte tienen su reflejo constitucional, del grado de implicación en las relaciones económicas, sociales y culturales, así como el arraigo y estructura familiar, todo lo cual ha de justificar el interesado o desprenderse de las actuaciones reflejadas en el expediente”.

Indicadores de un suficiente grado de integración en orden a la obtencion de la nacionalidad española


Siempre han existido diferentes indicadores que considerados en su conjunto ayudan a apreciar el grado de integración de una persona en la sociedad, entre ellos se encuentra el conocimiento del español, de las instituciones españolas y de las costumbres, o la ausencia de antecedentes penales. Esto se comprueba en la sede del Registro Civil por el Juez encargado, que es quien realiza una serie de preguntas destinadas a saber el grado de integración y el nivel de lengua española del interesado. Dicha comprobación se ve completada por una serie de preguntas que se realizan posteriormente en sede policial con el fin de comprobar todos los datos anteriormente aportados.

Las preguntas realizadas nunca han estado ausentes de polémica, ya que se considera que algunas tienen tal dificultad que incluso un español de origen las podría contestar erróneamente. Además no suelen basarse en una pauta marcada, lo que hace que varíe el nivel de dificultad según el funcionario encargado de realizarlas. Tal vez por este motivo y por el hecho de agilizar el proceso de solicitud, desde el 15 de octubre de 2015 quien pretenda obtener la nacionalidad española por residencia o para sefardíes no tiene que someterse a estas preguntas, sino que debe aprobar previamente dos exámenes: la prueba sobre conocimientos constitucionales y socioculturales (CCSE) y la prueba de conocimiento del idioma español (DELE).

Estos dos exámenes por el momento son solamente obligatorios para las solicitudes de nacionalidad por residencia o para descendientes de sefardíes originarios de España, pero seguramente se incluyan en el resto de procedimientos de nacionalidad ya que permiten que el proceso sea más rápido. Además lo convierte en más transparente, ahora sabemos que si no aprobamos ambos exámenes no demostramos dicho grado de integración, que va a depender objetivamente del hecho de aprobar o no. Ya no dependemos del tipo de preguntas que nos realicen en el Registro Civil o en sede policial.

Sin embargo existe una desventaja, y es que se debe pagar por la realización de los exámenes, convirtiendo el proceso de solicitud de la nacionalidad española en un proceso costoso frente a la gratituidad de antes.

Vamos a ver en detalle en que consisten las dos pruebas. Deberán ser realizadas con anterioridad a la presentación de la solicitud de nacionalidad por residencia o para sefardíes, de lo contrario la solicitud no será válida. Están exentos de realizar las pruebas los menores de edad y las personas con capacidad modificada judicialmente, para justificarlo deberán aportar certificados de sus centros de formación, residencia, acogida, atención o educación especial en los que hubieran estado inscritos.

Prueba de conocimiento del idioma español (DELE)

El conocimiento del español es necesario para demostrar un grado de integración suficiente, ya que permite entablar relaciones sociales o trabajar en España. Esta es una prueba que acredita un conocimiento básico de la lengua española, nivel A2 o superior, del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas del Consejo de Europa.

La superación del examen otorga un diploma de español como lengua extranjera DELE. Se puede realizar en cualquier sede o centro homologado del Instituto Cervantes en el mundo y su precio es de 124 euros, una vez realizado su validez no caduca.

Los solicitantes nacionales de países o territorios en los que el español sea idioma oficial estarán exentos de la prueba de dominio del español, siempre que demuestren que efectivamente son nacionales de uno de estos países: idioma oficial: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Prueba sobre conocimientos constitucionales y socioculturales (CCSE)

Esta prueba supone otro indicativo de un suficiente grado de integración en la sociedad, ya que se considera necesario un conocimiento básico de las instituciones, costumbres y sociedad española. También se puede realizar en cualquier sede o centro homologado del Instituto Cervantes en el mundo. Tiene una validez de 4 años y se recibe el certificado a los 20 días de realizarse.

El coste es de 85 euros y la inscripción da derecho a presentarse hasta un máximo de dos ocasiones, sin coste adicional. Si suspende la primera vez, debe presentarse a la segunda convocatoria en un plazo máximo de 18 meses desde la inscripción y en el mismo centro de examen que haya realizado la primera. No existe límite en cuanto al número de veces que puede inscribirse un candidato.

Para poder estudiar el examen, el Instituto Cervantes ha divulgado un Manual de Estudio con 300 preguntas y sus respuestas. El temario se centra en el Gobierno, leyes, participación ciudadana, cultura, historia y sociedad. El examen consta de 25 preguntas, de las cuales es necesario aprobar 15 para obtener el Certificado.

Otros indicadores del nivel de integración en la sociedad para el resto de solicitudes de nacionalidad

Para el resto de solicitudes en las que no se exige la realización de estos exámenes, esto es todas las solicitudes de nacionalidad que no sean por residencia o para sefardíes, la apreciación del nivel de integración se sigue haciendo por el Encargado del Registro Civil. Recordemos que las preguntas que se hacen y los indicadores que se tienen en cuenta varían sin que exista una lista exhaustiva y uniforme que apliquen todos los funcionarios por igual. Es por esta razón, que debemos acudir a la jurisprudencia de los tribunales para intentar ver de que forma se ha ido aplicando hasta ahora.

En cuanto al conocimiento del idioma español, el Tribunal Supremo en la STS del 24 de marzo de 2011: "Hemos de convenir que el conocimiento adecuado del idioma español es un dato de singular relevancia a la hora de valorar el suficiente grado de integración en la sociedad española que se exige para la obtención de la nacionalidad de nuestro país. Así lo hemos resaltado en numerosas sentencias, como, por citar una de las últimas, la de 25 de febrero de 2010 (RC 3326/2006), [...] Ahora bien, como señalamos en nuestra reciente sentencia de 18 de noviembre de 2010 (Rec. 4729/2007), el conocimiento del idioma español se exige en la medida que el mismo resulta necesario para entablar relaciones sociales con terceros en grado suficiente para procurar una integración efectiva en la sociedad. Obviamente, mal podrá hablarse de integración efectiva en la sociedad si se desconoce por completo el idioma español, o si el conocimiento es tan rudimentario o limitado que impide sostener una conversación inteligible y funcional sobre las cuestiones que habitualmente acaecen en la vida diaria; pero sería un exceso apurar el razonamiento hasta sostener que sólo existe integración suficiente en la sociedad española cuando se posee un conocimiento acabado de nuestra lengua. Diferentemente, no puede negarse la existencia de esa tan citada integración cuando el solicitante de la nacionalidad no llega a dominar con total fluidez el español pero aun así es capaz de entenderse en este idioma y entablar relaciones sociales adecuadas y eficaces con arreglo a los estándares de convivencia usuales. Resulta, pues, inevitable en tales casos una valoración singularizada y casuistica de las circunstancias concurrentes para apreciar si, en definitiva, el solicitante posee un conocimiento útil del idioma español que permite tener por existente la integración en la sociedad que legitima la obtención de la nacionalidad".

En otra sentencia, la STS de 25 de febrero de 2010, añadía: “Es doctrina jurisprudencial reiterada (v.gr., en SSTS de 5 de marzo de 2008, RC 1123/2004, y 23 de septiembre de 2009, RC 7215/2005, por citar algunas de las últimas) que el conocimiento del idioma y la expresión correcta del mismo constituye un elemento vehicular que permite la relación con la sociedad; por ello, la falta de tal conocimiento, y, consiguientemente, de la posibilidad de relación con los miembros de la sociedad, impide tener por justificado el requisito de la integración exigido por el artículo 22.4 del Código Civil. Dicho sea de otro modo, la justificación del suficiente grado de integración en la sociedad por parte del solicitante de la nacionalidad, impuesta por el artículo 22.4 del Código Civil, exige el conocimiento por parte del interesado del idioma español, en grado suficiente no ya sólo para entenderlo, sino para hablarlo y facilitar con ello sus relaciones con terceros dentro del país en que pretende desenvolverse. Por tal razón, esa falta de conocimiento del idioma es causa suficiente para la denegación de la nacionalidad española (dicho sea esto sin perjuicio de que si posteriormente se acreditase la adquisición de una destreza suficiente en el manejo del idioma pudiera procederse a una nueva solicitud de la concesión de la nacionalidad)."

Sobre el conocimiento de las instituciones españolas, el Tribunal Supremo en la STS de 17 de octubre de 2011, ha considerado un deficiente grado de integración “un conocimiento verdaderamente somero de la realidad sociopolítica española, con lagunas notorias a la hora de hablar sobre las instituciones básicas del Estado o sobre acontecimientos relevantes de la sociedad española, que pueden estar al alcance de cualquier ciudadano medio interesado en la sociedad en que se desenvuelve”.

En otra sentencia, la STS del 26 de septiembre del 2011, establece que supone una falta de integración un "desconocimiento de aspectos elementales del funcionamiento de las instituciones públicas españolas; sin que su limitado nivel académico sea excusa suficiente para justificar tal ignorancia, pues las preguntas que se hicieron versaban sobre cuestiones básicas que se encuentran al alcance de cualquier persona adulta con un mínimo de interés por la sociedad en que desarrolla su vida “. En la misma sentencia se considera que el hecho de no relacionarse con españoles, y mantener un círculo de amistades únicamente relacionado con su país de origen no indica suficiente integración “Mal puede decirse, en definitiva, que el aquí recurrente se encuentra suficientemente integrado en la sociedad española si es él mismo quien reconoce que después de más de trece años residiendo en España sólo se relaciona con personas de su país de origen, y además se ha podido constatar una acusada ignorancia sobre aspectos esenciales de la sociedad española; factores ambos que sólo pueden achacarse a desinterés por su parte sobre la realidad del Estado cuya nacionalidad pretende obtener”.

En cuanto a las personas analfabetas, quienes pueden verse perjudicadas a la hora de contestar de forma correcta a ciertas preguntas o de que se considere que tienen un nivel de español suficiente, el Tribunal Supremo, en la STS de 24 de enero de 2011, considera que no es relevante siempre que puedan expresarse y comunicarse de forma correcta: "Así, en nuestra sentencia de 16 de abril de 2009 (RC 5070/2006) hemos puntualizado que el analfabetismo no es, por sí mismo, razón suficiente para denegar la nacionalidad. Dijimos, en efecto, en esta sentencia lo siguiente: "Es cierto que esta Sala, a título de ejemplo en la STS de 4 de diciembre de 2007, ha confirmado la resolución desestimatoria del reconocimiento de la nacionalidad española para quien no se expresa con normalidad en castellano, por entender que con ello no se justifica una integración suficientemente consolidada para considerar cumplido el requisito exigido por el artículo 22 del Código Civil, reafirmando en la STS de 16 de octubre de 2007 --- con cita de las de 9 de abril de 2007 y 29 de octubre de 2004 ---, que difícilmente podrá integrarse quien desconoce el idioma o lo hace con dificultad, en cuanto instrumento éste de relación social, si, además, no acredita la concurrencia de otras circunstancias evidenciadoras de su integración, o cuando menos de su voluntad evidente en ese sentido; mas también hemos afirmado en STS de 9 de abril de 2007 que es el desconocimiento por la actora del idioma castellano y no el hecho de que no sepa leer ni escribirlo, la que justifica la denegación de nacionalidad española a la interesada por cuanto que ello le impide, en realidad, toda posibilidad de relación con los demás integrantes de la comunidad nacional, más sin que el hecho de no saber leer ni escribir el castellano sea suficiente para negar la nacionalidad cuando entiende y puede comunicarse en el idioma español, criterio seguido por la STS de 15 de octubre de 2008 . Y ello por cuanto que, como con razón pone de relieve la recurrida, la integración social no deriva exclusivamente del grado de conocimiento del idioma, sino de la armonización del régimen de vida del solicitante con los principios y valores sociales, el grado de implicación en las relaciones económicas, sociales y culturales y el arraigo familiar, habiendo demostrado la interesada un conocimiento básico del entorno sociopolítico en que vive, teniendo evidentemente un arraigo familiar, al estar casada con español yener cinco hijos, y un conocimiento de la lengua española que le permite entender y hablar para comunicarse sin dificultad, aunque no sepa leerlo y escribirlo, carencia ésta que deriva de su analfabetismo, que le impediría también leer y escribir la lengua árabe de nacimiento, pero sin que dicha circunstancia pueda erigirse por si sola en un impedimento insalvable en el caso enjuiciado para adquirir la nacionalidad española teniendo en cuenta las dificultades para acceder a la educación en función de sus orígenes y de sus circunstancias personales y vitales. Por ello y, en conclusión, debemos revocar la decisión adoptada por el Tribunal de instancia, ya que el analfabetismo de la demandante no es causa suficiente por sí misma para la denegación de la nacionalidad española si, como es el caso, ha quedado acreditado de modo bastante el grado de integración de aquélla en la sociedad española, lo que conduce en el momento actual a la estimación del recurso de casación".

Sin embargo este criterio no es unánime, ya que si se considera que el solicitante es analfabeto pero que dada su situación personal y su corta edad hubiera podido alfabetizarse, este puede ser un indicador negativo de un suficiente grado de integración.

Interposición de recurso


La persona que no apruebe los exámenes preceptivos para las solicitudes de nacionalidad por residencia y para sefardíes no podrá obtener la nacionalidad, razón por la que no se debe interponer recurso en esta situación, ya que seguirá existiendo el motivo por el que se nos denegó. En cambio se aconseja preparar mejor los exámenes y presentarse de nuevo, para que una vez aprobados ya no haya razón para la denegación. Lo mismo en los casos en que no es preceptivo aprobar los exámenes porque la comprobación se realiza por un funcionario, se aconseja preparar mejor la entrevista antes de presentarse de nuevo.

Sin embargo, si presentamos los exámenes aprobados y se nos denegó aun así la solicitud por falta de integración, o si no eran preceptivos y no estamos conformes con el informe final del funcionario que nos entrevistó y que consideró esta falta de integración, nuestros abogados le ayudarán en la interposición del recurso que estimen oportuno.

Existen dos tipos, uno por vía administrativa y otro por vía judicial. La interposición del primero no impide que posteriormente se interponga el segundo si nos vuelven a denegar la pretensión.

Recurso potestativo de reposición

Este debe ser interpuesto en el plazo de 1 mes desde el día siguiente a la notificación de la denegación de la nacionalidad por falta de integración. Se interpone ante la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN), que es el mismo órgano que ha resuelto la solicitud de concesión de nacionalidad.

La interposición de este recurso puede llevarse a cabo con o sin abogado que nos asista. El modelo para poder presentarlo usted mismo se encuentra disponible más abajo.

En el plazo de un mes nos notificarán la nueva resolución con la concesión o denegación de la nacionalidad. También puede ser que no recibamos notificación en el plazo de 1 mes, y entonces se considera que el procedimiento ha terminado por silencio administrativo negativo, esto es que el recurso ha sido desestimado. En este caso, o en el de recibirse notificación desestimatoria, se puede interponer recurso contencioso-administrativo ante los tribunales.

Recurso contencioso-administrativo

Este recurso se debe interponer en un plazo de 2 meses desde el día siguiente a la notificación de la denegación de la nacionalidad por falta de integración o tras la resolución que deniegue el recurso de reposición mediante notificación o silencio administrativo.

Se presentará ante la Audiencia Nacional y a diferencia del otro, este se tramita por vía judicial. Razón por la que es obligatoria la asistencia de abogado y procurador. Además ello lo convierte en un procedimiento sujeto a tasa judicial, pudiendo esta ir desde los 200 hasta los 1.200 euros, dependiendo de si recurrimos al órgano superior o no.


Nuestros abogados expertos en extranjería y en denegaciones de solicitudes de nacionalidad por falta de integración en España, le asesorarán sobre la pertinencia de interponer uno de los dos recursos o en cambio, esperar y presentar una nueva solicitud de nacionalidad. Esto variará en función de si el motivo por el que nos denegaron la nacionalidad existe realmente o no, porque de lo contrario es difícil que cambien de criterio en cuanto a su valoración. También le asesorarán e informarán acerca de la forma correcta de realizar los dos exámenes o, si es su caso, la entrevista con el funcionario correspondiente.
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