Testamento.que es, quien puede testar, que puede testar

Testamento

Herencias con testamento y sin testamento, en España y en el extranjero. Legitimas
Abogados de sucesiones especialistas en testamento . Que es el testamento, quien puede testar, que puede testar.
Todo sobre el testamento. Requisitos, procedimiento

¿Desea realizar un testamento y precisa de abogados expertos en la materia?
¿Desea proceder a la impugnación o negar la validez de un testamento?

Testamento.que es, quien puede testar, que puede testar
En este epígrafe vas a conocer todo lo que necesitas saber sobre el testamento. Lo primero, que es un acto jurídico individual "por el cual una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes o de parte de ellos" (Art. 667 CC)



¿Cómo se hace un testamento? ¿Cuánto cuesta?

Por tanto hacer un testamento es más sencillo de lo que se puede pensar, en parte porque no es necesario hacer un inventario de bienes ni pensar qué recibirá cada heredero. Basta con presentar el DNI e indicar a quienes se nombra herederos (teniendo en cuenta la regla de los tercios) y cómo se desea repartir el patrimonio.

Además, un testamento puede ser revocado, y se puede hacer las veces que se estime oportuno a lo largo del tiempo. El que tendrá validez será el último documento redactado del cual haya constancia.

Validez del testamento. ¿Quiénes pueden testar?

El testamento es un acto personalísimo, es decir, que nadie puede testar en el nombre del otro.

Acudimos al Código Civil (CC) para saber quiénes pueden testar. El Art. 662, que abre el capítulo sobre los testamentos, es vago y breve: "Pueden testar todos aquellos a quienes la ley no lo prohíbe expresamente".

No podrán testar las siguientes personas:
- Aquellos que sean menores de 14 años
- Los que no se hallen en su juicio.
- El que haya sido incapacitado por sentencia judicial para testar. Si en la sentencia no hace pronunciamiento alguno sobre su capacidad de testar, podrá hacerlo bajo el reconocimiento de dos facultativos, por orden del notario.
- Es muy importante manifestar que la capacidad para testar, sólo se observará en el momento de otorgar testamento.

Debemos entender por testamento.- aquel acto por el cual una persona dispone después de su muerte de todos, o parte de sus bienes.

- El testador podrá testar a título de herencia o de legado, si no se utiliza estos términos de deberá interpretar según la voluntad del testador.
- En ninguno de los casos pueden testar dos o más personas en un mismo instrumento.
- El testamento es un acto personalísimo, no puede testar un tercero, aunque podrá el testador designar a un tercero para distribuir las cantidades dejadas en general.
- Todos los papeles a los que se refiera el testador, en los que se deje constancia de la distribución de su herencia, no servirán, si no se cumple lo dispuesto para el testamento ológrafo.
- Será considerado nulo el testamento hecho bajo fraude, violencia o dolo
- En el supuesto que el dolo, violencia o fraude lo cometiere un heredero quedará privado de su herencia.
- Siempre debemos interpretar el testamento según su literalidad.
- El testador no puede prohibir la impugnación del testamento, sí la Ley ha previsto esta posibilidad.

¿Qué tipos de testamento existen?

Dentro de la posibilidad de testar existen varias opciones. Es cierto que hay una, o un par de ellas, que son las más usadas; pero el ordenamiento jurídico se adapta a todas las situaciones, incluso a alguna inverosímil para la mayoría de ciudadanos. Recuerda que p conocer si una persona dejó testamento ante notario se puede acudir al Registro de Actos de Últimas Voluntades, dependiente del Ministerio de Justicia.

El testamento puede ser común o especial. Eso reza el Art. 676 CC, donde se detalla que dentro del común existen tres opciones: ológrafo, abierto o cerrado. Dentro de los especiales está el militar, el marítimo y el hecho en país extranjero.

Testamento ológrafo: es el redactado de puño y letra por el testador, de forma secreta y sin que medie notario. No es necesario que haya testigos, y debe estar firmado con la rúbrica habitual de esa persona, además de una referencia temporal.

Entre sus ventajas, es uno de los más fáciles de redactar, ya que no se necesita más que un papel y un boli, y también el más barato al no pagar tasas notariales.

Entre sus contras, genera controversia ya que puede ser fácilmente falsificable. Al tratarse de un documento secreto, es posible que nunca salga a la luz, aún después del fallecimiento, o que quien lo encuentre, si no le es conveniente, pueda destruirlo sin ser descubierto.

Se recomienda que si se opta por este tipo de testamento siempre se deje constancia de su existencia (que no de su contenido) a una persona de confianza. Después de la muerte se cuenta, según explica el Código Civil, con hasta cinco años para presentar ante notario este documento. Y es que este es un paso obligatorio, ya que el texto debe ser elevado a escritura pública para que tenga validez.

El testamento ológrafo debe ser llevado ante notario en un plazo máximo de diez días a contar desde el conocimiento de su existencia. De no cumplirse así, a quien poseyera este testamento se le podría reclamar daños y perjuicios causados.

Testamento abierto: este tipo de testamento sí debe ser registrado ante un notario, que será el encargado de registrar las últimas voluntades del testador. La transmisión puede ser oral o escrita.

Generalmente este tipo de testamento no requiere de la presencia de testigos aunque hay varios supuestos en los que sí es obligatorio que acuda alguien más que el notario:

• Cuando el testador no sepa o pueda firmar
• Cuando sea ciego o declare no saber o poder leer el testamento
• Cuando lo reclame el notario

En casos de riesgo inminente se podrá hacer un testamento abierto sin necesidad de notario, pero a cambio requiere de cinco testigos que conozcan al testador, que no sufran ninguna incapacidad severa y que, al menos tres de ellos, sean mayores de 16 años.

Estamos ante uno de los testamentos más comunes y que, en principio, cuenta con muchas ventajas de cara al futuro ya que es un notario quien lo inscribe en el Registro de Últimas Voluntades.

Testamento cerrado: Al igual que en el anterior, generalmente pasa por las manos de un notario, aunque en estos casos se trata de un testamento secreto cuyo contenido no conocen más personas.

La esencia de este tipo de testamento es esa, su secretismo. El procedimiento para testar por este método tiene que seguir unas pautas muy marcadas que incluyen la forma de preparar los varios sobres para que no pueda ser manipulado: un sobre con el pliego de las últimas voluntades dentro de otro sobre.

Lo habitual es entregar este documento al notario, aunque también puede ser concedido a una persona de confianza que lo tiene que entregar en un juzgado en un plazo de diez días después del fallecimiento. Lógicamente tiene más garantías el hacerlo ante notario. En cualquier caso, es importante marcar que en el caso del testamento cerrado lo que es secreto es su contenido, no su existencia.

Los testamentos especiales: militar, marítimo, hecho en el extranjero

El Código Civil, que data de 1889, trató de ser precavido y dar soluciones para todos los casos. Aunque hoy en día estos testamentos especiales han quedado bastante en desuso y se reservan para casos realmente puntuales.

El Art. 716 explica el testamento militar: "En tiempo de guerra, los militares en campaña, voluntarios, rehenes, prisioneros y demás individuos empleados en el ejército, o que sigan a éste, podrán otorgar su testamento ante un Oficial que tenga por lo menos la categoría de Capitán".

Por otra parte se considerarán testamentos marítimos los abiertos o cerrados que se otorguen durante un viaje en barco, ya sean buques de guerra, mercantes o de cualquier otro tipo.

En estos casos se incluyen también los testamentos otorgados en caso de peligro de muerte, durante un naufragio o una batalla. Documentos que se transmiten de forma oral, ante testigos, y que quedarán sin validez una vez superado el riesgo que los promovió.

En el caso de los testamentos hechos en el extranjero, los españoles tendrán que adaptarse a las normas del país en el que se hallen.

¿Qué incluye el testamento? La figura del albacea

Por lo general, como hemos indicado, el testamento es un documento sencillo de elaborar. Sí debe quedar reflejado con claridad el lugar, la fecha y la hora a la que se otorga. Y en determinados casos, cuando se trata de una herencia de mucha complejidad, el notario podría solicitar las escrituras de los bienes del testador, o más información al respecto del patrimonio.

En la gestión de los testamentos hay que tener en cuenta a una figura de la que todavía no hemos hablado. Esa es la albacea, también llamados ejecutores testamentarios, la "persona encargada por el testador o por el juez de cumplir la última voluntad del fallecido, custodiando sus bienes y dándoles el destino que corresponda según la herencia”

El albacea tiene entre sus funciones, tal y como detalla el Art. 902 del Código Civil:

• Disponer y pagar los sufragios y el funeral del testador con arreglo a lo dispuesto por él en el testamento; y, en su defecto, según la costumbre del pueblo.
• Satisfacer los legados que consistan en metálico, con el conocimiento y beneplácito del heredero.
• Vigilar sobre la ejecución de todo lo demás ordenado en el testamento, y sostener, siendo justo, su validez en juicio y fuera de él.
• Tomar las precauciones necesarias para la conservación y custodia de los bienes, con intervención de los herederos presentes.

Se trata de un cargo intransferible y que se acepta de forma voluntaria, una vez que ha sido nombrado por juez, notario o fallecido. Se dispone de seis días para, una vez notificada esa posición, la albacea pueda excusarlo si no desea aceptar el encargo. Si en esos días no se pronuncia se entenderá como una aceptación tácita.

El Código Civil, en su Art. 899, abre la posibilidad de que un albacea pueda renunciar una vez aceptado el cargo, "alegando causa justa al criterio del Secretario judicial o del Notario". Además en el mismo Código se especifica que "el albacea que no acepte el cargo, o lo renuncie sin justa causa, perderá lo que le hubiese dejado el testador, salvo siempre el derecho que tuviere a la legítima." Por lo que la toma de decisiones en este sentido sí puede tener una consecuencia.

Por último, no podrá ser albacea un menor, tampoco quien no tenga capacidad para obligarse; y pueden ser nombrados mancomunada, sucesiva, o solidariamente, de manera universal o particular.

¿Qué pasa si no hay testamento?

El ordenamiento marca la línea sucesoria.

Lo que sí es cierto es que, cuando no hay testamento, todo es más complicado. El proceso se vuelve más largo y más costoso.
Y el difunto no habrá tenido la oportunidad de ejercer sus opciones sobre el tercio de mejora ni el de libre disposición.

"Si no hay testamento hay que hacer una declaración de herederos. Hay que acreditar la consanguinidad mediante el libro de familia, y adjuntar los certificados de defunción del causante, y de nacimiento de los herederos. Con todo ello vas al notario solicitando que se declare como heredera a tal persona, aportando testigos y todo lo necesario".

Para solicitar la declaración de herederos, también llamada declaración de abintestato, se tiene que dar el supuesto de que sea un fallecimiento intestado -sin testamento-, o cuando la carta de últimas voluntades se declare nula.

Se hace siempre ante notario y en el Registro de Actas de Notoriedad de Declaración de Herederos Abintestato, dependiente del Ministerio de Justicia, se puede comprobar que no haya duplicidades.

¿Cómo puedo impugnar un testamento?

Es relativamente frecuente que los testamentos se impugnen por los herederos o por quienes aspiran a serlo. La facilidad con la que se pueda reclamar algo sobre las últimas voluntades dependerá en buen grado del tipo de testamento que se haya hecho.

"Lo más común es que se impugnen por defectos de forma, por ejemplo que alguien con Alzheimer o problemas mentales haga un testamento. También puede pasar que aparezca un hijo legítimo desconocido e impugne al quedarse sin legítima. O que lo haga un hijo al que no hayan dejado su parte" "Se puede buscar que el testamento sea nulo por incapacidad del testador, o porque haya hecho un testamento ológrafo".

En la práctica uno de los argumentos más poderosos y utilizados es precisamente el que apela a las capacidades mentales del testador. También se puede defender que se testó bajo coacción o que se ejecutó mal el testamento (

Si no hay testamento hay que hacer una declaración de herederos, acreditar la consanguinidad y adjuntar ante notario los certificados de defunción

Quienes tienen derecho a impugnar son los herederos legales y usufructuarios. Y obviamente no se acepta cualquier reclamación sino que deben ser hechos con una base sólida y demostrable, para que pueda prosperar y llegar a los tribunales. Se dispone de un máximo de 15 años para impugnar aunque conviene hacerlo rápido antes de producirse el reparto de bienes.



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