Indemnización por daños morales complementarios por perjuicio estético

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Indemnización por daños y perjuicios, materiales y morales. Lucro cesante. Daño emergente
Indemnizacion por daños morales complementarios por Perjuicio estético
Daños morales complementarios por perjuicio estetico Indemnización por daños morales complementarios por perjuicio estético
Recoge la Ley 35/2015 en su artículo 106 lo siguiente acerca de los daños morales complementarios por perjuicio estético

“1. Se entienden ocasionados los daños morales complementarios por perjuicio estético cuando éste ha recibido una puntuación que alcance al menos treinta y seis puntos.

2. La extensión e intensidad del perjuicio estético y la edad del lesionado constituyen los dos parámetros fundamentales para su cuantificación, sin que pueda tenerse en cuenta la afectación en sus actividades.

3. Este perjuicio se cuantifica mediante una horquilla indemnizatoria que establece un mínimo y un máximo expresado en euros”.

Para que un Tribunal entienda que un particular ha sufrido daños morales complementarios por perjuicio estético, éste debe haber recibido una puntuación de al menos 36 puntos.

El baremo medidor, introducido por la ley 35/2015, hace distinciones entre daños morales complementarios dividiéndolos en subcategorías según provoquen un perjuicio psicofísico, orgánico, sensorial o perjuicio estético.

Esta previsión por separado puede beneficiar a las víctimas cuando concurren simultáneamente ambas circunstancias, también pueden ver perjudicados sus intereses cuando al valorarlos por separado no se logre llegar a ninguno de los parámetros requeridos pero si estos se apreciasen conjuntamente sí superarían los anteriores 90 puntos exigidos.

En el anterior sistema indemnizatorio, el del 95, no se diferenciaban los distintos tipos de secuelas en el daño moral complementario. Se utilizaba como base la siguiente regla “Se entenderán ocasionados cuando una sola secuela exceda de 75 puntos o las concurrentes superen los 90 puntos. Sólo en estos casos será aplicable”. La jurisprudencia, en caso de accidente, afirmaba que para alcanzar los 90 puntos se sumaba a la puntuación por secuela la puntuación del perjuicio estético.

Como la forma de hacer el cálculo ha cambiado, la puntuación exigida ha variado de 90 a 80 puntos para las secuelas concurrentes de carácter psicofísico, orgánico o sensorial.

A diferencia de lo sucedido con el baremo del 95, si ahora las secuelas concurrentes obtienen una puntuación de 79 y existe además un perjuicio estético con una puntuación de 11, no habría derecho a esta compensación moral, conforme al sistema anterior si ya que, como hemos mencionado, se calculaba en base a la suma de ambos y esta sí llegaría a 90 puntos. Un ejemplo práctico de ello lo podemos ver en la sentencia de Audiencia Provincial de Navarra, de fecha 27 de Septiembre de 2013, nº 153/2013 en la que se recoge lo siguiente “Daños morales complementarios. La Tabla IV dispone al respecto lo siguiente: "Se entenderán ocasionados cuando una sola secuela exceda de 75 puntos o las concurrentes superen los 90 puntos. Sólo en estos casos será aplicable".

En la misma línea, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en su sentencia 297/2012 de 30 abril afirma que "Respecto del cómputo del perjuicio estético, constituye jurisprudencia reiterada a partir de las SSTS 429 y 430, de 17 de abril de 2007, del Pleno de la misma (RC núm. 2908/2001 y RC núm. 2598/2002, respectivamente) que los daños sufridos en un accidente de circulación quedan fijados de acuerdo con el régimen legal vigente el momento de la producción del hecho que ocasiona el daño, lo que, con relación a los perjuicios estéticos , se ha traducido en la imposibilidad de tomar en consideración la reforma introducida por la Ley 34/2003, de 4 de noviembre de Modificación y Adaptación a la normativa comunitaria de la legislación de seguros privados EDL 2003/112553, ni para concretar dicho concepto ni a la hora de fijar la puntuación correspondiente al mismo (SSTS de 9 de marzo de 2010, RC núm. 1469/2005, 3787), 17 de diciembre de 2010, RC núm. 2307/2006) y 20 de julio de 2011, RC núm. 819/2008. Por tanto, a los accidentes ocurridos con anterioridad resulta de aplicación el texto anterior a la mencionada reforma, el cual no dejaba lugar a dudas en cuanto a la procedencia del mecanismo consistente en computar de modo conjunto los puntos por daño fisiológico y estético a los efectos de su posterior valoración económica («Si además de las secuelas permanentes se valora el perjuicio estético , los puntos por este concepto se sumarán aritméticamente a los resultantes de las incapacidades permanentes, sin aplicar respecto a aquéllos la indicada fórmula»)".

De esto se deduce que a los accidentes ocurridos con anterioridad a la reforma se les aplicará el anterior baremo, el cual era más sencillo a la hora de computar los puntos por daños estéticos y fisiológicos para obtener la consecuente valoración económica.

De acuerdo con lo descrito, el citado supuesto ocurrió en agosto de 2005 por lo que al mismo le resulta de aplicación la modificación del baremo, estableciendo la misma una clara distinción entre el perjuicio fisiológico y el estético.

La STS de 23 de abril de 2009 recoge lo siguiente sobre el nuevo baremo de valoración "... el límite de
100 puntos que rige en la redacción original del Anexo de la LRCSVM 1995 introducido por la Ley 30/1995 EDL 1995/16212 para el cálculo de las secuelas fisiológicas concurrentes, no es aplicable a los perjuicios de carácter estético, a los que se ordena no aplicar la fórmula reductora, la cual, por lo tanto, no afecta a la puntuación fijada para ellos, sin que el nuevo criterio de valoración introducido por la Ley de 2003 - que se funda en la distinción entre daño fisiológico y el perjuicio estético de la persona como susceptibles de valoración separada con un máximo total de 100 y de 50 puntos respectivamente, ambos computables independientemente, de tal suerte que la indemnización final no resulta de la suma de puntos, sino de la suma de las dos cantidades que se obtienen aplicando de manera independiente a uno y otro concepto el valor del punto que respectivamente sea procedente...".

Lo importante es determinar si con el nuevo baremo, a pesar de que no se suman los puntos de perjuicios fisiológicos y estéticos, podrían sumarse los puntos a los efectos de configurar la total puntuación a partir de la cual se puede aplicar el factor corrector por daños morales complementarios.

En la Sentencia del Tribunal Supremo nº 273/2009 se busca una solución para la resolución de casos dudosos, haciendo efectivo el principio in dubio "pro damnato" (es decir, en caso de duda se debe actuar a favor del perjudicado).

Una vez sumados los puntos por ambos perjuicios,76 fisiológicos y 24 estéticos, estos superaban los 90 necesarios por lo que el juez entendió que si procedía la indemnización determinando un total de 40.000 euros.

El Tribunal Supremo señala en su sentencia de 30 de abril de 2012 que “La sentencia infringe igualmente el sistema legal de valoración, por omitir el debido redondeo al alza y por adicionar los puntos por perjuicios estéticos únicamente a la puntuación resultante de las secuelas localizadas en la cabeza. En este último aspecto, resulta de aplicación la doctrina antes aludida que, interpretando el régimen vigente con anterioridad a la reforma de 2003 -aplicable al presente caso por razones temporales-, declaró procedente sumar aritméticamente los puntos por perjuicios estéticos a la puntuación global de la totalidad de las secuelas fisiológicas concurrentes, obtenida mediante la correcta aplicación de la fórmula legal”. En segundo lugar la sentencia plantea la procedencia de aplicar al caso enjuiciado el factor corrector de daño moral complementario.

Generalmente la indemnización del daño moral entra dentro de la cantidad comprendida para resarcir los daños físicos y estéticos. Que el mismo sea indemnizado sólo es posible si una sola de las secuelas supera los 75 puntos o si ambas superan los 90.

Tal y como se recoge en las SSTS de 19 de septiembre de 2011 y 29 de diciembre de 2010 en lo que al factor corrector de incapacidad permanente; SSTS de 9 de marzo de 2010 y 20 de julio de 2009 respecto a los factores correctores de adecuación de vivienda y ayuda de tercera persona, para los grandes inválidos; STS de 8 de junio de 2011 alegando que la falta de este requisito imposibilita el pago.

“En el presente caso, por resultar una puntación global por secuelas superior a 90 puntos (100 puntos), es aplicable el factor corrector indicado en la cuantía máxima prevista en la actualización anual aplicable (de conformidad con lo que se declara en el FD siguiente”. (STS 30 de abril de 2012).

El nuevo baremo recoge también que para cuantificar el daño moral complementario, se deben tener en cuenta otros factores como la edad del lesionado, la intensidad del prejuicio estético y la intensidad del mismo, todo ello sin tener en cuenta la posible afectación en las actividades del damnificado.

A diferencia lo que sucede con otro tipo de daños, al perjuicio estético se le da una puntuación que no puede exceder de 50, por lo que no se puede tener en cuenta para cuantificar este posible daño moral complementario.

En base a todo lo anterior podemos decir que se entienden ocasionados los daños morales complementarios por perjuicio estético cuando el perjudicado recibe un mínimo de 36 puntos. La horquilla indemnizatoria, dependiendo de los puntos, recoge una cantidad expresada en euros. Tanto la magnitud del perjuicio como la edad del lesionado son dos parámetros importantes a tener en cuenta a la hora de calcular la indemnización. Debemos recordar que son los tribunales los que deciden la valoración económica pero siempre basándose en el baremo prefijado, esto lo podemos ver en la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, nº 490/2013, de 15 de julio de 2013 cuyo fondo es el siguiente “El TS aprecia la denunciada infracción del Anexo Segundo b Tabla IV del RDLeg. 8/2004, por el que se aprueba el TR de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, producida porque la sentencia recurrida ha valorado las secuelas concurrentes contraviniendo las normas previstas para ello en dicho anexo, que para casos como el presente excluye la media ponderada a que se refiere la fórmula de Balthazar. En consecuencia, se estima el recurso y se disminuye la cuantía indemnizatoria tras la correcta valoración de las secuelas en este caso, en el que los "daños morales complementarios" exceden del parámetro previsto para aplicar una media ponderada con factor de corrección, debiéndose fijar la indemnización acudiendo a la suma aritmética de puntos”.

En la misma línea tenemos la STS 297/2012 en la que tras una colisión entre un ciclomotor y un vehículo, el damnificado sufrió una incorrecta aplicación de la fórmula prevista para el cómputo de las secuelas concurrentes. En el fallo la entidad aseguradora Mapfre, tras un nuevo cálculo, debe pagar a Don Fabio la suma de 383.940'04 euros y a Doña Candelaria 55.522'71 euros.

El Tribunal Supremo en su Sentencia de 15 de Julio de 2013 nos explica la forma correcta de aplicar la Fórmula de Balthazar. En concreto en su Fundamento Tercero recoge que "Esta Sala, en sentencias, entre otras, de 30 abril 2012 (Rec. núm. 652/2008) y de 26 octubre 2011 (Rec. 1345/2008 ), tiene declarado que el apartado Segundo del Anexo del Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, sobre la explicación del sistema de indemnización por accidentes de tráfico -dentro de la letra b), que alude a las indemnizaciones por lesiones permanentes- contiene una referencia al modo de proceder para calcular la puntuación conjunta que ha de corresponder al perjudicado que sufra diferentes lesiones permanentes; todas ellas concurrentes por derivar del mismo accidente de tráfico. Con ese fin se fija una fórmula y unas reglas que han de ser observadas para la correcta aplicación del sistema, cuya vulneración es revisable en casación por tratarse de una norma jurídica sustantiva.

En el caso presente, partiendo de la fórmula legal prevista para las secuelas concurrentes [ [(100-M) x m] /100 ] +M], donde "M" equivale a la secuela con puntuación de mayor valor y "m" a la secuela con puntuación de menor valor; de modo que el valor resultante de la primera operación debe integrar el valor "M" en la segunda y sucesivas - sin que la puntuación total pueda exceder de 100 puntos- y donde la correspondiente a los perjuicios estéticos debe sumarse aritméticamente a la puntuación resultante de las incapacidades permanentes, su correcta aplicación da lugar a las siguientes operaciones:

A) Incapacidades concurrentes.

Las secuelas apreciadas por la sentencia impugnada -no discutidas- son las siguientes: síndrome depresivo postraumático (10 puntos), excitabilidad y agresividad continuada (20 puntos), alteración de la personalidad, labilidad emocional e inadaptación (8 puntos), cervicalgia con rigidez (10 puntos), lumbalgia esporádica (6 puntos), disyunción púbica y sacroilíaca (8 puntos), coxigodinia (4 puntos), traumatismo testicular con oligoastenozoospermia (10 puntos), impotencia coeundi por disfunción eréctil (10 puntos), material de osteosíntesis (8 puntos) flexión de rodilla inferior a 90º (10 puntos) extensión de rodilla limitada (10 puntos), ligamento lateral operado (7 puntos) laxitud de ligamentos cruzados (10 puntos) inestabilidad en genu valgo-varo (8 puntos) y rodilla artrósica dolorosa que precisará intervención futura (12 puntos).

1) 100-20, multiplicado por 4, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 20, daría 23,2, que se redondea a 24. M sería este resultado en la siguiente operación.

2) 100-24, multiplicado por 6, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 24, daría 28,56,que se redondea a 29. M sería este resultado en la siguiente operación.

3) 100-29, multiplicado por 7, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 29, daría 33,97, que se redondea a 34. M sería este resultado en la siguiente operación.

4) 100-34, multiplicado por 8, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 34, daría 39,28, que se redondea a 40. M sería este resultado en la siguiente operación.

5) 100-40, multiplicado por 8, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 40, daría 44,8, que se redondea a 45. M sería este resultado en la siguiente operación.

6) 100-45, multiplicado por 8, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 45, daría 49,4, que se redondea a 50. M sería este resultado en la siguiente operación.

7) 100-50, multiplicado por 8, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 50, daría 54. M sería este resultado en la siguiente operación.

8) 100-54, multiplicado por 10, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 54, daría 58,6, que se redondea a 59. M sería este resultado en la siguiente operación.

9) 100-59, multiplicado por 10, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 59, daría 63,1, que se redondea a 64. M sería este resultado en la siguiente operación.

10) 100-64, multiplicado por 10, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 64, daría 67,6, que se redondea a 68. M sería este resultado en la siguiente operación.

11) 100-68, multiplicado por 10, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 68, daría 71,2, que se redondea a 72. M sería este resultado en la siguiente operación.

12) 100-72, multiplicado por 10, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 72, daría 74,8, que se redondea a 75. M sería este resultado en la siguiente operación.

13) 100-75, multiplicado por 10, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 75, daría 77,5, que se redondea a 78. M sería este resultado en la siguiente operación.

14) 100-78, multiplicado por 10, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 78, daría 80,2, que se redondea a 81. M sería este resultado en la siguiente operación; y

15) 100-81, multiplicado por 12, el resultado dividido entre 100 y añadido a su resultado 81, daría 83,28, que se redondea a 84, cantidad que constituye la puntuación conjunta.

En consecuencia el motivo ha de ser estimado pues tal puntuación es de 84 y no de 100, como afirma la sentencia, ni de 80 como pretende la parte recurrente.

Según el baremo vigente para el año 2005 el valor del punto en este caso ha de ser el de 2.497,89 euros (Tabla III), lo que nos da la cantidad de 209.822,76 euros, más el 10% de factor de corrección (20.982,27), en total 230.805,03 euros . Hay que valorar separadamente, y sin factor de corrección, los 13 puntos por perjuicio estético, a los que corresponde una cantidad de 831,95 euros/punto, lo que da un total de 10.815,35 euros.

De ahí que la cantidad total por perjuicio fisiológico y estético es de 241.620,38 euros, notablemente inferior a la de 350.711 euros fijada por la sentencia que se recurre.

B) Daños morales complementarios.

La Tabla IV prevé un factor de corrección que viene a incrementar las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes, titulado "daños morales complementarios" que "se entenderán ocasionados cuando una sola secuela exceda de 75 puntos o las concurrentes superen los 90 puntos, siendo durante el año 2005 hasta un máximo de 77.639,12 euros."

La sentencia impugnada ha concedido por este concepto una cantidad de 75.000 euros, mientras que la aseguradora recurrente considera que no se dan los requisitos necesarios para tal reconocimiento. Es cierto que no existe secuela alguna cuya puntuación exceda de 75, pero también lo es que la suma aritmética de los puntos reconocidos por secuelas alcanza la cantidad de 149, excediendo con mucho de los 90 señalados en la Tabla IV, debiendo precisarse al respecto que aquí ha de tenerse en cuenta la suma aritmética de puntos pues se habla de puntuación correspondiente a "secuelas concurrentes" y no la "puntuación conjunta" que se obtiene tras la aplicación de la fórmula de Balthazar, lo que pone de manifiesto la voluntad del legislador de referirse en este caso a la suma aritmética y no a la ponderada. Por ello no cabe la estimación del motivo en cuanto a la segunda de las infracciones que se denuncian."
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