Secuelas estéticas

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Entendemos como secuela o perjuicio estético cualquier modificación en la imagen de una persona que, tras el proceso de curación, empeora su físico de manera permanente

Secuelas estéticas
El resarcimiento por el daño estético es el equivalente a lo que el particular debe pagar por la cirugía plástica o las intervenciones necesarias para la mejora de su aspecto.

En la propia Ley podemos encontrar una definición de secuelas estéticas, concretamente en su artículo 101.

Este recoge que se entiende por secuela estética cualquier modificación que empeora la imagen de una persona, diferenciando claramente este perjuicio del psicofísico.

Prosigue el artículo alegando que el daño estético recoge tanto la dimensión estática como la dinámica. Se entiende por dimensión estática el perjuicio fijo visible en una persona, como puede ser una deformidad o una cicatriz; el perjuicio dinámico es el que se refiere al menoscabo del movimiento corporal, incluyendo dentro del mismo tanto la deambulación (cojera), como una expresión en el rostro, dificultad para efectuar
algún movimiento o en general cualquier anomalía en el movimiento.

El artículo 102 recoge que se pueden distinguir seis grados de perjuicio estético según su intensidad:

a) Importantísimo; b) Muy importante; c) Importante; d) Medio; e) Moderado; y f) Ligero. Estos son utilizados para otorgar una puntuación a cada secuela, y la misma se encasillará en uno u otro en atención a su visibilidad y consecuencias en la vida del perjudicado.

El mismo precepto establece también una cláusula indicando que los perjuicios estéticos no mencionados se incluirán en el grado que corresponda en atención a su entidad, según criterios de proporcionalidad y analogía.

El mencionado artículo cita lo siguiente “Los grados de perjuicio estético, ordenados de mayor a menor, son los siguientes:

a) Importantísimo, que corresponde a un perjuicio estético de enorme gravedad, como el que producen las grandes quemaduras, las grandes pérdidas de sustancia y las grandes alteraciones de la morfología facial o corporal.
b) Muy importante, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que produce la amputación de dos extremidades o la tetraplejia.
c) Importante, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que produce la amputación de alguna extremidad o la paraplejia.
d) Medio, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que produce la amputación de más de un dedo de las manos o de los pies, la cojera relevante o las cicatrices especialmente visibles en la zona facial o extensas en otras zonas del cuerpo.
e) Moderado, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que producen las cicatrices visibles en la zona facial, las cicatrices en otras zonas del cuerpo, la amputación de un dedo de las manos o de los pies o la cojera leve.
f) Ligero, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que producen las pequeñas cicatrices situadas fuera de la zona facial.”

El artículo 103 de la citada Ley recoge que todo perjuicio estético tiene su base en un perjuicio psicofísico, pero a la hora de fijar la puntuación de uno o de otro se hará por separado sin tener en cuenta en la puntuación de la secuela psicofísica, orgánica o sensorial el daño antiestético, ya que de tener esto en cuenta estaríamos valorando dos veces un mismo hecho.

Este precepto también nos aclara que la puntuación del perjuicio estético se realiza de acuerdo con la tabla 2.A.1 mediante su ponderación conjunta. Para esta valoración no se tiene en cuenta ni la edad ni el sexo del lesionado. Tampoco se tendrá en cuenta la incidencia en las actividades del lesionado, en su calidad de vida, ya que de ser así esto se entrará a valorar en el baremo de pérdida de calidad de vida.

El apartado 5 del artículo 103 indica que la puntuación otorgada al perjuicio estético se llevará a la tabla 2.A.2 mediante la cual se puede fijar la cuantía a indemnizar en base a la edad del perjudicado.

La valoración del perjuicio estético se aparece en el baremo económico de la Tabla 2.A.2 en la que se le asigna un valor a cada daño de forma individualizada, con un máximo de 100 puntos. Esta puntuación sí es variable en función a la edad del lesionado, calculándose inversamente proporcional a la edad del lesionado y viéndose incrementada a medida que aumenta la puntuación. Este perjuicio debe ser valorado a la finalización del proceso de curación del lesionado.

En lo referido a lo anteriormente citado, la jurisprudencia reconoce lo siguiente;
- Sentencia de la Audiencia Provincial de la Coruña, sección 3º de fecha 7 de mayo de 2010, (nº161/2010, rec 437/2009) en ella se reconoce la compatibilidad a la hora de resarcir por un lado el daño del perjuicio estético en sí y por otro lado el abono del coste de las intervenciones quirúrgicas necesarias para paliar el daño.

- Sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia, sección 5ª, fecha 8 de enero de 2013, (nº6/2013, rec 476/2012) recoge en su fundamento de derecho sexto “Tampoco puede prosperar el recurso en cuanto que considera improcedente que al Sr. Alfredo, al que le quedó como secuela perjuicio estético , consistente en cicatriz de 15 cms en cara anterior de región cervical, se le indemnice en la cantidad de 1691 euros correspondiente el importe presupuestado de la intervención quirúrgica plástica para corregir dicho perjuicio. Y es que, en contra de la interesada valoración que se hace en el recurso, el informe médico aportado con la demanda como documento número diez no sólo hace una precisa descripción de la cicatriz, dolorosa, antiestética e hipertrófico longitudinal en el cuello -cuya cicatriz, además, inspeccionó el Juzgador de instancia en la vista del juicio-, por el contrario alega que "Mejoraría con una plastia cicatrical"; como se apunta en la demanda y en la sentencia recurrida, fue ya el propio legislador el que en la Ley 34/2003, de 4 de noviembre EDL 2003/112553 , entendió compatibles ambas indemnizaciones, estableciendo que el perjuicio estético es el existente en el momento de la producción de la sanidad del lesionado (estabilización lesional) y la expresa compatibilidad de su resarcimiento con el coste de las intervenciones de cirugía plástica para su corrección y valorando la imposibilidad de corrección como constitutiva de un factor que intensifica la importancia del perjuicio estético ; y, aunque se trate de una cantidad presupuestada, como dice la sentencia apelada, "ninguna prueba se ha practicado por la parte demandada tendente a desvirtuar, ya sea dicha posibilidad de mejoría, ya el importe de la intervención".

- Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, 33/2015, de fecha 18 de febrero, en ella el legislador hace referencia a la diferente y separada valoración de las secuelas estéticas respecto de las fisiológicas así como de la no retroactividad de la Ley: “En cuarto lugar, para concretar su entidad y calcular la indemnización correspondiente resulta de aplicación el régimen establecido tras la reforma introducida por la Ley 34/2003, de 4 de noviembre, de modificación y adaptación a la normativa comunitaria de la legislación de seguros privados, de la que se ha dicho reiteradamente ( SSTS de 23 de noviembre de 2011, rec. nº 1631/2008 ; 30 de marzo de 2012, rec. nº. 1050/2009 y 30 de abril de 2012, rec. nº 652/2008 ) que no cabe aplicar de manera retroactiva (lo que no es el caso, puesto que estaba en vigor cuando ocurrió el siniestro) y que ha de interpretarse en el sentido de puntuar y valorar separadamente las secuelas estéticas respecto de las fisiológicas, aun cuando luego se sumen las cantidades así obtenidas (en el sistema vigente hasta esta reforma lo procedente era sumar aritméticamente ambas puntuaciones antes de su valoración, sin aplicar respecto de las secuelas estéticas la fórmula de Balthazar). Este procedimiento se ha respetado en el informe pericial y por ende, en la demanda”.

Respecto a la no retroactividad de la Ley y a la aplicación de la misma en accidentes ocurridos desde su entrada en vigor, tenemos también la STS de 9 de marzo de 2010, RC n.º 1469/2005, STS 17 de diciembre de 2010, RC n.º 2307/2006 y STS 20 de julio de 2011, RC n.º 819/2008.

- La Sentencia del Tribunal Supremo 297/2012, (Sala 1) de fecha 30 de abril en la misma línea que la anterior alega que no es posible aplicar el baremo de la Ley 34/2003, aún estando esta en vigor, si el accidente es de fecha anterior a la misma“Cuestión diferente a la valoración de las secuelas es la determinación y concreción de las mismas, que ha de efectuarse conforme a las tablas del Baremo introducido por la Ley 30/95, de 8 de noviembre, que era el vigente a la fecha del accidente, no por la Ley 34/2003, de 24 de noviembre”.

- La Sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos 393/2012, de fecha 6 de septiembre, en la misma línea que los anteriores en lo que a la distinta valoración de secuelas estéticas y fisiológicas se refiere “La regla de utilización 3ª sobre el perjuicio estético del RDL 8/04 de 29 de Octubre expresamente señala que "el perjuicio fisiológico y el perjuicio estético se ha de valorar separadamente y adjudicada la puntuación total que corresponda a cada uno, se ha de efectuar la valoración que le corresponda de acuerdo con la Tabla III por separado, sumándose las cantidades obtenidas al objeto de que su resultado integre el importe de la indemnización básica por lesiones permanentes", resulta preferente, por lo que en los casos de concurrencia de secuelas fisiológicas y perjuicio estético deben separarse ambas clases de secuelas para puntuar también separadamente ambos conceptos perjudiciales”.

- En el mismo sentido recogía la STS de 22 de febrero de 2010: "La STS de 23 de abril de 2009, RC n.º 2031/2006 sienta la doctrina, aplicable al presente supuesto, en atención a la cual y resolviendo la polémica hasta entonces existente, el límite de 100 puntos que rige en la redacción original del Anexo de la LRCSVM 1995 introducido por la Ley 30/1995 para el cálculo de las secuelas fisiológicas concurrentes, no es aplicable a los perjuicios de carácter estético, a los que se ordena no aplicar la fórmula reductora, la cual, por lo tanto, no afecta a la puntuación fijada para ellos, sin que el nuevo criterio de valoración introducido por la Ley de 2003 -que se funda en la distinción entre daño fisiológico y el perjuicio estético de la persona como susceptibles de valoración separada con un máximo total de 100 y de 50 puntos respectivamente, ambos computables independientemente, de tal suerte que la indemnización final no resulta de la suma de puntos, sino de la suma de las dos cantidades que se obtienen aplicando de manera independiente a uno y otro concepto el valor del punto que respectivamente sea procedente- resulte de aplicación retroactiva a accidentes, como el de autos, ocurridos antes de su entrada en vigor", siendo esto utilizado en la Sentencia A.P. Jaén 11/2013 de 21 de enero.

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