Cirugía estetica mal hecha

Abogados indemnización negligencias médicas en operaciones de cirugía estetica mal hecha

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Abogados indemnización por negligencias medicas en cirugía estetica. Operaciones estéticas mal hechas
¿ Cuando estamos ante una negligencia en actuación de cirugia estética?

¿ Acordó algún objetivo o resultado con su medico o cirujano en la operación de cirugía estética que no solo ha llegado a producirse, sino que ha sido victima de una operación de estetica mal hecha que le ha generado algún daño o secuela no esperado?
¿ Necesita abogados y peritos plásticos para valorar si ha sido víctima de negligencias médicas en cirugía estética?

Cirugía estetica mal hecha
Abogados especialistas en reclamación de indemnización por negligencias médicas en cirugía estética. Operaciones estéticas mal hechas de Senos. Nariz, Ojos. Labios. Nalgas. Intima. Lifting. Consentimiento informado

Son muchas las personas que preocupados por su estética personal inician tratamientos quirúrgicos orientados a reducir su peso, aumentar su pecho , mejorar su estética facial o luchar contra el envejecimiento.

En la esperanza de la mejora se encuentran con que la actuación de los terceros en cuyas manos se ponen no concluye con el resultado que habían esperado, y para ello pagado y son víctimas de negligencias médicas en operaciones de cirugía estética.

Aboganegligencia, el equipo de abogados y especialistas en reclamación de indemnizaciones por negligencias médicas de Legalik, Central de Servicios Jurídicos sabemos que puede ser realmente difícil y complicado emprender acciones legales contra un acto médico que pudiera ser calificado como negligente, y más en los casos de cirugía estética ya que usted acude al cirujano para ver mejorada su imagen, y por el contrario no obtiene dicho resultado.

Como bien sabemos, la actuación médica, en la mayoría de sus campos se trata de una obligación de medios y no de resultados.

Pues bien en cirugía estética no es así ya usted acude al cirujano plástico en busca de un resultado concreto, como puede ser la corrección de la forma de su nariz, orejas, aumento de senos, etc.

Las negligencias médicas más frecuentes en cirugía estética tienen por tanto que ver o bien con la desviación del resultado frente a lo acordado con el medico o cirujano interviniente, o en muchos casos la propia ausencia de consentimiento informado en el que se informa debida y precisamente de los riesgos a los que se somete el paciente que se interviene de cirugía estética.

Supuestos más frecuentes de negligencias médicas en cirugía estética


¿Qué entendemos por operación de estética?
La cirugía estética es una práctica que está a la orden del día en nuestra sociedad ya que la misma cada vez reclama una mejor apariencia física y cada vez cobra una mayor importancia.

Cuando un paciente decide someterse a una operación estética u odontológica, lo hace de manera voluntaria y con la convicción de que su imagen mejorará notablemente en determinada dirección y con determinado objetivo.

Se diferencia de una intervención médica normal en que ésta se hace de forma voluntaria, retribuyendo adecuadamente a profesionales en orden a una mejora de carácter estético, cambiando nuestro aspecto físico.

Este tipo de asistencia no curativa exige que el profesional ponga toda la diligencia posible en el caso utilizando todos los materiales y técnicas que tenga a su alcance pero otra diferencia de lo que sucede con la medicina convencional es que no sólo se le exigen al facultativo medios sino también resultados, ya que el paciente paga para obtener un determinado objetivo como puede ser un blanqueamiento dental, un aumento de pecho, una rinoplastia...

Esto también es aplicable para otras intervenciones en las que no se mejora un defecto físico visible pero tampoco curan una enfermedad concreta, como puede ser una cirugía ocular en la que se busca eliminar dioptrías.

La no obtención del resultado prometido por el médico le otorga al paciente en determinados casos, la facultad de reclamar a la clínica la no obtención de esa mejora, a lo que puede añadir los gastos de los daños y perjuicios ocasionados por esa negligencia médica estética.

La relación médico-paciente gira en torno a un contrato de arrendamiento de servicios concertado entre los mismos recogiendo el mismo que el centro se responsabiliza a obtener éxito en la operación pactada. Esta asunción de responsabilidad por parte del cirujano lleva a que, si el efecto no es el acordado, sea reclamable.

Si usted ha sido privado de esas mejoras prometidas, o peor aún, a consecuencia de la mala praxis médica ha sufrido daños adicionales, no dude en contactar con uno de nuestros abogados expertos en negligencias , a su servicio para asesorarle y en su caso ayudarle a defender sus pretensiones de la mejor forma posible en Derecho.

Todos daños y perjuicios que hubiera sufrido, de constatarse y probarse en la sede legal pertinente, deberán ser indemnizados en su totalidad por lo que deben reclamarse de manera adecuada, respetando los plazos, detallando lo mejor posible qué ha sucedido, el nexo causal, etc.

Lo absolutamente relevante en esta tipología de negligencias vinculadas a esta medicina, llamada voluntaria o satisfactiva, es que el deber de información médico es especialmente importante ya que el paciente tiene derecho a conocer los posibles riesgos de la intervención para poderlos sopesar y consentirlos de manera voluntaria o desistir de la misma.

El problema es que muchos modelos de consentimiento informados son estandarizados, es decir el mismo para varios pacientes, incompletos o no contemplan la totalidad de los riesgos posibles o individualizados, pues cada paciente es diferente y el consentimiento no puede ser siempre el mismo para todos los casos.

En este consentimiento previo debe constar toda la información relevante relacionada con la operación, especialmente temas relacionados con posibles complicaciones o efectos no deseados. Un ejemplo de ello sería un caso en el que de una operación de cirugía estética resultan cicatrices antiestéticas en el paciente; si esto no ha sido firmado previamente en la hoja del consentimiento informado, puede entenderse como mala praxis y por lo tanto será un daño indemnizable.

Sea cual sea su situación, nuestros abogados buscan ayudarle peleando por conseguir la indemnización completa de los daños soportados por la negligencia, contando para ello con una amplia gama de peritos médicos a su disposición para ayudarle en la determinación primaria de si dicha negligencia se ha producido y de la delimitación y ratificación en juicio su fuera menester de cara a probar los extremos de dicha negligencia.

Negligencias médicas en cirugía Plastica: Cirugía reconstructiva y cirugía estética


La cirugía plástica se puede dividir en dos áreas: la cirugía reconstructiva y la cirugía estética.
Cirugía reconstructiva.
Entendemos este tipo de cirugía como aquella que, aún mejorando el aspecto físico del paciente, su objetivo principal es funcional y no simplemente estética. Es empleada para reparar partes del cuerpo que han sido dañadas debido a una enfermedad, traumatismo etc, siendo un ejemplo la cirugía abdominal que busca aliviar dolores de espalda o corregir errores en la visión.
Cirugía estética.
La cirugía estética es un tipo de medicina catalogada como voluntaria, es decir, no curativa, cuya finalidad es lograr un mejor aspecto físico en el paciente mejorando así su atractivo.

A diferencia de la cirugía reconstructiva, en la que sí se mejora la calidad de vida del paciente, estas operaciones se realizan solo por placer por lo que no entran dentro del catálogo de prestaciones de la Seguridad Social.

Creo que he sufrido una negligencia en una intervención estética ¿Cómo reclamar una negligencia estética?


Para poder conseguir una indemnización, el primer requisito es que exista un daño físico evaluable. A continuación se debe poder demostrar que el mismo es consecuencia de una actuación u omisión médica, y que esa actuación u omisión ha sido negligente.

Dentro de los tipos de culpa médica podemos observar los siguientes:
Culpa inconsciente es la derivada de la falta de previsión de un resultado que el profesional debió haber previsto.
Culpa consciente, se da cuando el profesional se arriesgó a obtener un mal resultado aun después de haber previsto la posibilidad de que éste se produjera.
Culpa profesional, es aquella en la que el profesional ha contravenido las reglas propias de su actividad.

Regulación legal relativa a las intervenciones de cirugía estética


Hasta la promulgación del Real Decreto 139/2003 de 7 de febrero por el que se actualiza la regulación parcial de la Formación Médica Especializada que provenía del Real Decreto 127/1984 de 11 de enero, no se incorporó la «Cirugía Estética» a la Especialidad de la Cirugía Plástica y Reparadora que, a juicio de la gran mayoría de los especialistas, era donde debía estar correctamente radicada, quedando redenominada la nueva especialidad como «Cirugía Plástica, Estética y Reparadora».

Paralelamente a esto, el consentimiento informado aparece regulado en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre «Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Clínica», concretamente en su artículos 8 a 10, ambos incluidos, regula el «respeto a la autonomía del Paciente» mediante el «Consentimiento Informado».

El artículo 10 de la Ley General de Sanidad de 25 de abril de 1986 ya recogía el derecho de todo ciudadano a que se le diese en términos comprensibles a él, y en su caso, a sus familiares y allegados, información completa, continuada, verbal y escrita, sobre su proceso, incluyendo diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamiento.

Actualmente existe una doctrina jurisprudencial consolidada sobre las especiales características que exige el Consentimiento Informado en los casos de la Cirugía Estética y que el Tribunal Supremo viene a resumir de la siguiente forma:

"A menor urgencia de la intervención, la información del paciente debe ser mayor y más rigurosa, debiendo ser máxima, exhaustiva, en las intervenciones estéticas y, en general, en las denominadas cirugías voluntarias o satisfactivas".

La sala añade para mejor comprensión sobre los elementos que informan el Consentimiento Informado "Aunque la intervención estética es legítima, con la obtención del Consentimiento Informado del paciente el médico NO se libera de la responsabilidad, ni siquiera de la criminal, que pueda derivar de una actuación descuidada, negligente, imprudente…".

Tal como ya ha dicho reiterada jurisprudencia de las distintas Salas del Tribunal Supremo "El Consentimiento Informado NO es, ni mucho menos, una «patente de corso» que libere al médico de responsabilidad por su mal hacer profesional".

Consejos que debe seguir antes de someterse a este tipo de operaciones de estética

Si decide operarse debe tener en cuenta algunos factores previos y estar atento a varios factores determinantes para decidir si sigue adelante con la operación o no.

Otro factor importante que debe recordar es que una intervención estética es un contrato de resultados por lo que haber una mejora después de la operación, debe quedar satisfecho.

El primer paso antes de decidir someterse a quirófano es comprobar que lo está haciendo en una clínica legalizada, ya que este sector es famoso por el peligroso intrusismo que sufre cada vez más. Para comprobarlo sólo debe contactar con la Consejería de Sanidad de la comunidad donde se encuentre la clínica y éstos se lo comunicarán inmediatamente. Otro factor importante es comprobar que la clínica tiene UCI y equipo de reanimación por si surge cualquier incidencia.

A la vez que hace estas comprobaciones, debe corroborar si el cirujano que le va a intervenir está especializado, como comentamos anteriormente, para evitar el intrusismo. Para ello puede llamar a la sociedad de cirugía plástica y consultarlo, ya que el colegio de médicos carecen de esta información.

Una vez decidido a operarse debe leer con detenimiento el documento del consentimiento informado ya que al existir modelos estandarizados, es posible que esté firmando una cosa que no se adecua a su situación o que le hace aceptar consecuencias abusivas que no tiene el deber de soportar.

Este documento debe contener el tipo de intervención que le van a realizar, los medicamentos empleados, las técnicas etc y todo lo que se aparte de lo que usted ha firmado, será indemnizable.

A modo de seguro, una vez firmado esto quédese con una copia y con un escrito en el que le aseguren los resultados que obtendrán después de la operación. Es aconsejable que el mismo contenga fotos del antes y el después, por si fuese necesario reclamar ante tribunales, poder hacerlo de la forma más gráfica posible.

Por último, el presupuesto que le propongan debe ser cerrado, recogiendo posibles tratamientos de retoque o posteriores visitas a consulta para comprobar que la operación ha salido bien.

El día a día real nos muestra ejemplos frecuentes y son numerosas las personas que se dirigen a nosotros con secuelas, lesiones y víctimas de negligencias médicas en operaciones de estética.

Un ejemplo de que, aunque los anteriores consejos parecen cosas obvias a veces pasan, lo tenemos con la reciente noticia sucedida en Marbella en la que el pasado mes de Octubre de 2015 el Juzgado de Primera Instancia de esta localidad condenaba a un cirujano estético a abonar a un paciente la cantidad de 62.510 euros, más intereses legales, por una negligencia en una liposucción en el cuello y por operar con titulación falsa.

El paciente acudió a la clínica en el año 2006 con intención de informarse sobre procedimientos de rejuvenecimiento facial, siendo remitido a este "doctor" el cual le recomendó que se realizase esta operación.

Tras acabar la operación estética según recogía el afectado en su demanda, él mismo se percató del "pésimo resultado de la intervención, con deformaciones muy acentuadas en mejillas y cuello, pliegues y cicatrices e incluso limitación en la movilidad".

Ante tal situación le propusieron realizarle otros tratamientos, causándole todo aquello "múltiples secuelas físicas" y también psicológicas. El juzgado señala que en este caso se debe aplicar la teoría del daño desproporcionado.

Por otro lado, también podemos ver una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, sala de lo Contencioso Administrativo, de fecha 2 de junio de 2010, en la que se falla a favor del siguiente comunicado que le emite la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid al cirujano del centro “cese y se abstenga en lo sucesivo de realizar cualquier tipo de actividad quirúrgica en ambas clínicas, al estar obligados por norma todos los médicos que realicen las intervenciones quirúrgicas que el doctor ha realizado como único cirujano en 37 intervenciones y como cirujano principal en tres intervenciones durante el primer cuatrimestre de 2006, de disponer del título oficial de Médico Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, título del que carece el citado médico.”

La Consejería basa su Resolución en el Anexo II, U.46 y U.47 del RD 1277/03, de 10 de octubre, del Ministerio de Sanidad y Consumo, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios, y con lo establecido en el art. 16.3 de la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.

La relación con la clínica de estética ¿es contractual o extracontractual?


Un contrato suscrito entre la clínica estética y el paciente, recoge una obligación contractual que vincula a ambos a hacer algo; al paciente a pagar y al cirujano a obtener los resultados prometidos.

En estas obligaciones contractuales el arrendamiento de servicios es el propio de la relación médica entre el centro médico y su paciente, naciendo de ello el deber de indemnizar daños y perjuicios.

Aquí es donde entra en juego el mandato indemnizatorio establecido en los artículos 1101 y siguientes del Código Civil en aquellos concretos supuestos en que determinada obligación, derivada de un contrato o de cualquier otra relación inter partes de carácter negocial, se incumpla o se cumpla de modo deficiente, interviniendo dolo, negligencia o morosidad en la actuación del obligado cuando se contravenga, de cualquier modo, el régimen obligacional existente o que derive de la propia naturaleza de la obligación, produciéndose, como consecuencia de ello, un resultado lesivo, ilícito y evitable, que perjudica el interés o beneficio legítimo previsto por el paciente.

A tenor del artículo 1104 del Código Civil estaríamos ante una actuación culposa una conducta o actuación cuando el obligado a dar o a hacer algo (en este caso el facultativo), lo da o lo hace con descuido o desatención de la diligencia adecuada, que es la exigible a la naturaleza específica de la obligación contraída y a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar.

Es decir “no acomoda su conducta o actuación a lo racional y ordinaria cautela que debe acompañar a todos los actos que ejecuta en cumplimiento de la obligación, de las que pueden derivarse daños posibles o previsibles”, como recoge el TS en su sentencia de 18 de septiembre de 1984.

Para poder calificar de culposa una conducta no sólo debe atenderse a la diligencia exigible según las circunstancias personales, temporales y de lugar, sino que también se ha de tener en consideración el concreto sector en que la conducta negligente se proyecta.

Si el agente obró con el cuidado, atención y perseverancia exigibles y necesarias para evitar perjuicios en bienes ajenos jurídicamente protegidos, del modo que al examinar un supuesto de culpa contractual no sólo ha de contemplarse el aspecto individual de la conducta o acción u omisión de determinada persona o entidad, sino también su significación o sentido social, determinado por la función de esta conducta en relación con la actividad que el sujeto desarrolla en la sociedad.

Así recoge la STS de 26 de marzo de 1982 en relación al cumplimiento de las obligaciones contractuales  “en la omisión voluntaria pero realizada sin malicia de la diligencia exigible y adecuada a la actuación y a sus circunstancias de todo orden, lo que impide el completo y normal cumplimiento de la obligación contraída”.

Centrándonos en las operaciones de cirugía estética y concretamente en la jurisprudencia del Alto Tribunal – STS de 19 de febrero de 1998 o de 28 de junio de 1999 -, indica que en este caso el contrato de arrendamiento de servicios concertado entre el centro médico o el propio médico y el paciente da lugar a que la responsabilidad no sea de medios, como en el resto de los supuestos de responsabilidad médica, si no de resultado, que engloba el necesario éxito de la operación realizada.

A diferencia de lo que sucede en la medicina necesaria, a la que nos sometemos por salud, en la medicina voluntaria sí podemos pactar un resultado previo, siendo indemnizable si no se consigue el mismo.

En este caso nos encontramos ante un criterio especial que modifica la regla general del arrendamiento de servicios, ya que se requiere de una obtención del resultado perseguido por el paciente y previamente pactado, un resultado que es asumido por el centro médico y por el médico que realiza la operación de cirugía estética proyectada.

Esta situación es novedosa ya que ha sido introducida con las operaciones de cirugía estética, siendo esto algo que realmente incluso extralimita del campo del derecho, porque se ha pasado en la práctica de no poderse demostrar la existencia de una actitud médica negligente a que determinado tipo de operaciones médicas, las de cirugía estética, tengan que tener siempre un resultado exitoso, cuando los propios médicos reconocen que esta seguridad no es tal cuando una persona se introduce en un quirófano.

Las negligencias medicas más frecuentes por cirugía estética mal hecha son:


* Negligencias médicas vinculadas a las operaciones de pecho, bien en operaciones de aumento, bien de reducción de senos, o bien de elevación. Mamoplastia.

* Implantación de prótesis mamarias defectuosas.

* Operacion de gluteos o nalgas mal hecha.

* Negligencias médicas en operaciones de rinoplastia

* Mala praxis en operaciones de blefaroplastia u otoplastia mal hecha

* Negligencia médica en operaciones de otoplastia.

* Negligencias médicas en actuaciones de estética dental.

* Negligencia en aumento de labios

* Intervenciones de abdominoplastia mal hechas

* Mala praxis en Mentoplastias

* Ridectomia o lifting . Liposuccion y lipoescultura.

* Negligencias medicas derivadas de consentimiento informado inexistente, deficiente, incompleto o no personalizado a las circunstancias del paciente objeto de la operación de cirugía estética.

* Mala praxis en Intervenciones de cirugia refractiva ocular laser o lasik

* Actuaciones estéticas producidas por persona que no tenia la titulación profesional adecuada: Existe para ello titulación en cirugía Cirugía Plástica, Estética y Reparadora como perfil adecuado.

Si usted ha acudido a una clínica privada para someterse a cirugía plástica y cree que ha sido víctima de una operacion de estetica mal hecha donde no ha obtenido los resultados deseados no dude en contactar con nuestros profesionales.

De la mano de los peritos médicos colaboradores de ABOGANEGLIGENCIA, entenderemos si se pudiera haber producido esa negligencia por parte del profesional del que se hayan derivado nuestros daños y de ser afirmativa dicha valoración procederemos a reclamar por los daños y secuelas sufridos, para que no vuelva a producirse y para que vea resarcido su derecho con la mayor indemnización posible en su caso.
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