Hipoxia cerebral fetal neonatal sin oxigeno en parto

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Abogados indemnizacion por negligencia medica por hipoxia cerebral fetal neonatal o daños al recien nacido que pierde o queda sin oxigeno durante el parto.
Mala praxis hipoxia cerebral
La hipoxia es una privación de oxigeno al bebe en el momento del parto, ocasionando un grave sufrimiento fetal preparto, por desgracia, son numerosos los casos en este ámbito, produciendo un gran dolor emocional a los padres del bebe.

Hipoxia cerebral fetal neonatal sin oxigeno en parto
No son infrecuentes las negligencias en el parto que tienen como como consecuencia principal unas secuelas para su bebe debido a hipoxia (falta de oxigeno).

Si cree que ha sido víctima de un hecho así, le prestaremos todo el apoyo y asesoramiento para que pueda obtener con éxito en forma de indemnización, siendo ciertamente imposible de recuperar el daño sufrido, el resarcimiento de los daños ocasionados a ustedes y a su bebe.

La hipoxia es una privación de oxigeno al bebe en el momento del parto, ocasionando un grave sufrimiento fetal preparto. Por desgracia son supuestos más frecuentes en nuestro día a día de lo que pensamos. Y asÍ lo recogen nuestros tribunales:

Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 14ª, de 20 de septiembre de 2002, AC 2002/1729, que expone lo siguiente: “Según dicho informe el registro cardiotocográfico mecánico, como fue el practicado en el supuesto objeto de la litis, es un medio adecuado para el seguimiento del bienestar fetal aunque la prueba más concluyente es la realización de un pH de sangre fetal intraparto, que puede realizarse habiendo dilatado la paciente 3 cm y hallándose el niño en plano I, prueba que en los hospitales públicos se realiza en forma habitual con independencia de los registros cardiotocográficos y que no se hace en las clínicas privadas salvo que se observen alteraciones de la FCF y ello por razones que el perito no quiso o no supo explicar.”

“Ahora bien en trámite de aclaraciones de las nuevas preguntas formuladas por el Tribunal para mejor proveer también dijo el perito que para poder dictaminar si se produjo o no un sufrimiento fetal intraparto, que no se desprendía de los registros cardiotocográficos aportados en los autos, hubiese sido necesario contar con análisis del Ph intra parto y un registro continuado de la FCF.

Sobre las causas de las lesiones de la menor manifestó que eran tres veces más frecuentes las parálisis cerebrales no originadas por un sufrimiento fetal agudo que estas últimas y que podían haber graves lesiones cerebrales con hipoxias fetales menos graves que incluso podían pasar inadvertidas al registro cardiotocográfico por factores genéticos como los llamados genes de expresión de estrés que permiten una mayor tolerancia a la hipoxia.

También dijo que las lesiones cerebrales anteparto pueden pasar desapercibidas en un alto porcentaje de casos (75%) añadiendo que la prueba de un equilibrio ácido base del cordón umbilical tras el parto (pH) podría haber esclarecido si había habido sufrimiento fetal intraparto.”

“Pese a lo antes expuesto tenemos que dar por probado que la causa de las lesiones de L. corresponden a un sufrimiento fetal o hipoxia cerebral ocurrido durante el parto descartando causas congénitas no relacionadas con el acto obstétrico, no acreditadas en los autos.

Y ello por cuanto la lesión de la niña ha sido diagnosticada como encefalopatía de probable origen hipóxico-isquémico por el Hospital de la XXX deduciéndose lo mismo del diagnóstico por imagen realizado a los 9 meses”.

En este caso la negligencia se produjo por el nacimiento de la niña con paralisis cerebral irreversible, causado competentes del deber de informar a los padres del motivo o motivos determinantes del ingreso del recién nacido en la incubadora del centro hospitalario durante doce días por una hipoxia ocurrida durante el parto, por la falta de práctica de análisis del PH intraparto que permitiera detectar el sufrimiento fetal, y todo ello debido a la carencia por parte del hospital del aparato de medición cardiotocográfico, y una falta de registros completos.

Todo ello derivó en unas secuelas tremendas para la pobre niña, y unos daños morales incalculables para los padres. Por lo que se dictó sentencia condenando a los demandados y obligándoles al pago de una indemnización por todos los daños producidos tanto a los padres como a la hija.

Por otra parte cabe destacar la Sentencia de la Audiencia Nacional, Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 5ª, de 22 de enero de 2004 JUR 2004/53940, que expone lo siguiente: “La parte recurrente funda su pretensión indemnizatoria en lo que entiende ha sido un defectuoso funcionamiento del servicio público, concretado en que la hipoxia perinatal requiere una inmediata y activa respuesta por parte del equipo correspondiente así como en la plena omisión por parte de los facultativos, por lo que existen unas lesiones definitivas que suponen una minusvalía del 80% y que deben ser indemnizadas conforme a lo solicitado, al considerar que reúnen los requisitos establecidos normativamente para que nazca la obligación de reponer el daño causado.”

“Necesita ayuda para realización de actividades básicas», resulta que a consecuencia de la referida hipoxia perinatal desde su nacimiento el niño fue ingresado en la incubadora, donde permaneció durante doce días, (sin que la Administración haya aportado documento alguno relativo a tal estancia), y una vez dado de alta, (que tampoco consta) el menor no respondía a gestos y estímulos normales y a medida que pasaba el tiempo sus deficiencias evolucionaban, apreciándose incluso, en sus rasgos físicos.

En dicho proceso evolutivo en el año 1999 se objetiva en el mismo un grave retraso mental y un cuadro generalizado de trastorno en su desarrollo de tal intensidad que le impiden valerse por sí mismo, precisando desde dicho año ayuda y apoyo personal para los actos primarios de la vida. Padeciendo con motivo de ello tanto el hoy incapaz como su familia, nuevos sufrimientos, no habiéndose acreditado en los autos por parte de la Administración ni la concurrencia de fuerza mayor en el supuesto de hecho analizado, ni una actuación negligente por parte de la madre, por cuanto a nadie se le puede exigir una conducta distinta de la observada por la misma, en el nacimiento del que fue su cuarto hijo, mediante cesárea programada.”

En este caso la negligencia se produjo como consecuencia de hipoxia perinatal ocasionada por una excesiva dilatación durante el parto, lo que produjo unas secuelas terribles al bebe, sufriendo un grave retraso mental y por consiguiente una dependencia total de sus padres durante toda su vida, produciendo unos daños morales a los padres. Por lo que se dictó sentencia condenando a la Administración al pago de una cuantiosa indemnización.

Negligencia médica por Hipoxia cerebral neonatal en el parto por falta de monitorización fetal


En este caso nos encontramos con una indemnización causada por una falta de control en el parto. El Tribunal Supremo obliga a la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia a indemnizar con 600.000 euros a los padres de un bebé que sufrió graves daños cerebrales durante el parto, teniendo consecuencias irreversibles para el mismo.

Concretamente, la Sala de lo Contencioso-Administrativo estima parcialmente el recurso interpuesto por los padres contra una sentencia dictada anteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Murcia de fecha 12 de junio de 2012, en la que se fijaba la indemnización en 300.000 euros.

La primera sentencia, determina que hubo una actuación negligente en la atención del parto y encuentra relación de causalidad entre la atención médica y los daños producidos en el parto.

El informe del médico neuropediatra del Hospital xxx de Murcia declaró que el diagnóstico de la enfermedad que padece el bebé de los recurrentes se produjo en el momento del nacimiento “El niño presentó los signos de hipoxia y consecuente encefalopatía de forma muy próxima al nacimiento, puede concluirse en una deducción lógica que el episodio tuvo lugar antes de su nacimiento (…) El diagnóstico está acreditado. Y ese diagnóstico ha de relacionarse también con una pérdida de bienestar fetal”.

En la sentencia de instancia se recoge que, después de examinar los informes médicos, había signos de desatención como eran los DIPS II (deceleración del parto) a las 9.30 horas y que una adecuada praxis sanitaria obligaba a la matrona a comunicar las deceleraciones al ginecólogo para que adoptara las decisiones oportunas.

En la citada sentencia se alega que en ningún momento consta que la matrona avisara al doctor, ni que una vez fue avisado éste se presentase ni tampoco consta cuando se dejó de administrar oxitocina a la paciente.

La sentencia también recoge que la bradicardia que aparece a las 9.50 horas, siendo una clara evidencia una pérdida de bienestar fetal y el claro origen de las lesiones producidas.

Para ese momento la paciente precisaba de, al menos, una observación y un control. El juez finalmente acaba concluyendo que “de poco sirve, en definitiva, una monitorización , para evitar situaciones de sufrimiento fetal, si luego no se observa el monitor o se prescinde las señales de alerta que emite”.

Un ultimo caso ciertamente conocido en esta tipología de negligencias médicas aparecía hace un par de años en los periódicos bajo los titulares de "EL TSJ de Andalucía condena al Servicio Andaluz de salud por errores cometidos en el seguimiento de un embarazo. Fue en el propio parto donde se dio lugar a que el bebé naciera con Hipoxia cerebral isquémica

Este caso relata la historia de un bebé que tuvo una "vida" muy corta, concretamente de 396 días, pasando gran parte de ella en la UCI neonatal del Hospital Universitario de Puerto Real, para terminar falleciendo al poco tiempo. El niño nació con tetraparexia espástica y malvivió 396 días. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección 2ª dicta Sentencia de 11/07/14 condenando al SAS y a su aseguradora a indemnizar en la cantidad de 148.161,31 € a la madre del bebé por las graves secuelas producidas al mismo, ya que éste falleció a los 396 días de vida debido a una defectuosa atención recibida durante el parto.

Los hechos del caso se remontan al 2/07/07, cuando una joven de 34 años, nulípara, es atendida en consulta de ginecología del Hospital Universitario por embarazo de alto riesgo por epilepsia, dando a luz a un bebe con un problema de hipoxia cerebral isquémica desconociéndose el motivo por el que en un embarazo aparentemente sin problemas aparecen complicaciones.

Una vez solicitada la Historia Clínica, el SAS decide omitir la remisión de los 50 minutos de los registros tococardiográficos justo anteriores al parto.

Concretamente desde la 1:10 a las 2:00 de la mañana el hospital admite que no hubo ningún tipo de control y viene ratificado por el contenido del Expediente Médico.

Aparte de no entregar los registros tococardiográficos, el SAS tampoco aporta el partograma con las gráficas que demuestran la progresión de la cabeza en el canal del parto (posición I, II, III o IV de Hodge) ni el grado de rotación de la cabeza (eutócica o distócica).

En resumen, el parto no fue controlado en su parte más importante, es decir en la fase expulsiva del mismo. Pese a que en teoría estaba monitorizado, se trataba de una gestante epiléptica con gestación prolongada de 41 + 6 semanas sin tratamiento, se trataba de un parto inducido con Oxitocina y se trataba de un parto instrumental realizado con ventosas, es decir, requería más control que un parto común y los médicos no se centraron en él como era debido.

Tampoco se le realizó determinación del pH (siendo esto importante tal y como relatamos en los primeros apartados) ni en el cuero cabelludo intraparto, ni una vez nacido del cordón umbilical. Existía al nacimiento tinción del líquido amniótico, lo que demuestra que el niño sufrió asfixia intraútero, tanto en el cordón umbilical como en las secreciones oronasofaríngeas, luego el bebé tragó líquido con meconio.

Durante el expulsivo, que se inició a las 00 horas, y hasta las 2:00 horas que la paciente dio a luz, no consta ni una sola anotación de la frecuencia cardiaca fetal, a pesar de que el parto fue prolongado (2 horas en paritorio) obligando la realización de una ventosa obstétrica (vacuum) para la extracción del feto porque se detuvo el expulsivo.

Si su hijo/a ha sido afectado por hipoxia durante el parto conllevando unas gravísimas secuelas, no dude en contactarnos. legalik cuenta con un importante plantel de peritos y abogados expertos en negligencias médicas y en concreto en hipoxia fetal neonatal. Cuentenos su caso y le ayudaremos a reclamar por los daños sufridos, y ver resarcidos esos daños producidos por la eventual actuación negligente de los facultativos que pudiera haberse producido
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