Lliposucción o lipoescultura mal hecha

Abogados indemniación por negligencia estética en liposucciones o lipoesculturas mal hechas

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Abogados expertos en negligencias medicas en liposucciones o lipoesculturas mal hechas. Reclamación de indemnizaciones por los daños y perjuicios sufridos
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La liposucción o lipoescultura, es una intervención cuyo objetivo es la eliminación de la grasa acumulada en ciertas zonas del cuerpo. Mediante la misma se busca moldear el cuerpo para que éste tenga una forma más atractiva. Esta operación se realiza mediante la extracción del exceso de grasa o tejido adiposo, ya que esto resulta antiestético y deforma la figura.

Lliposucción o lipoescultura mal hecha
Somos expertos en liposucciones o lipoesculturas mal hechas. Si se ha practicado recientemente una liposucción o lipoescultura y no está conforme con el resultado porque se teme que ha sido víctima de una negligencia médica , cuente con nosotros, el equipo de ABOGANEGLIGENCIA puede ayudarle.

La liposucción o lipoescultura, es una intervención cuyo objetivo es la eliminación de la grasa acumulada en ciertas zonas del cuerpo. Mediante la misma se busca moldear el cuerpo para que éste tenga una forma más atractiva. Esta operación se realiza mediante la extracción del exceso de grasa o tejido adiposo, ya que esto resulta antiestético y deforma la figura.

La grasa se extrae mediante una máquina succionadora que se introduce por una pequeña incisión realizada en la zona a tratar.

El cirujano debe mover la cánula hacia los lados para romper los depósitos de grasa bajo la piel. Mediante esta técnica, el paciente además de grasa pierde líquido, por ello se le deben administrar fluidos por vía intravenosa y en algunas ocasiones es incluso necesario hacer una transfusión de sangre.

El tiempo aproximado de la operación es de 3 horas y suele aplicarse anestesia local. Dependiendo de la magnitud de la misma, se puede aplicar anestesia general si son varias zonas las que van a ser intervenidas.

Aunque la técnica de succión es la más común, existen otras como la liposucción mecánica, el ultrasonido o la liposucción ultrasónica.

Esta intervención suele aplicarse especialmente en abdomen, caderas y muslos ya que son las zonas que más grasa acumulan, también es frecuente que se de en otras áreas como brazos, glúteos, papada etc.

Este procedimiento, a diferencia de lo que se cree, no cura la obesidad sino que moldea la figura y reduce el peso. Para mantener el efecto de la misma, es imprescindible llevar una vida sana combinando dieta con ejercicio.

Antes de someterse a esta cirugía, como sucede con la mayoría de las operaciones estéticas, el médico debe examinarle para determinar su estado de salud y cualquier patología o anomalía que puada aparecer derivada de la liposucción.

Así mismo, guardará su historia clínica en el centro donde se vaya a practicar la intervención para poder acudir a ella en caso de complicaciones. Al realizarle el examen físico, también analizarán sus depósitos de grasa, la firmeza de la piel y su constitución con el objetivo de decidir qué técnica es la más adecuada.

Una vez decidida la operación, su cirujano le entregará la hoja de consentimiento informado en la que, de manera personalizada y adecuada a su situación, se le explicará a qué intervención se va a someter, los riesgos, el tipo de anestesia, posibles complicaciones así como el resultado final.

Para mostrar cómo quedará, el cirujano hará fotografías del cuerpo y mediante programas de ordenador las modificarán para poder enseñar el resultado.

Liposuccion ¿Es medicina voluntaria o medicina necesaria?.


La liposucción, como ya mencionamos anteriormente, es una intervención que busca la reducción de la grasa corporal y la mejora física del que decide someterse a ella.

Esta operación, a diferencia de lo que sucede con muchas otras, es una operación voluntaria a la que el paciente elige someterse y pagar un determinado precio por ella, es decir, no hay motivos de salud para practicársela.

Por ello, a diferencia de lo que sucede con la medicina necesaria, en la medicina satisfactiva se crea un contrato de obra que vincula al facultativo y al paciente de forma recíproca, de tal forma que el primero debe lograr el resultado prometido antes de la operación y el cliente pagar una vez efectuada.

La STS 279/12 alega que en la medicina voluntaria el cirujano debe lograr “el cumplimiento exacto del contrato en vez del cumplimiento defectuoso”.

De acuerdo con la STS 4687/09 el paciente “adquiere la condición de cliente, ya que lo hace de forma voluntaria y no necesaria”.

Recientemente, la Audiencia de Zaragoza (Sec. 5.ª) el 24 de abril de 2015, en aplicación de la legislación de protección de los consumidores y usuarios condenó a un cirujano que realizó un tratamiento de liposucción de manera defectuosa, quedando secuelas tras el mismo. La explicación de la aplicación de esta ley, tal y como se ha dicho, es que se trata de medicina voluntaria y no curativa.

Opinion de nuestros Tribunales sobre negligencias médicas relacionadas con la liposucción en España.

Si ha obtenido un mal resultado tras una liposucción o considera que ha habido mala praxis por parte del facultativo que le atendió, póngase en contacto con nuestro equipo de abogados y peritos especialistas en negligencias médicas ya que éstos le ayudarán a determinar si ha habido mala praxis o no, y en caso afirmativo, le ayudarán a defender sus derechos .

La Audiencia Provincial de Madrid recientemente condena a un cirujano plástico al pago de una indemnización a una paciente por daños físicos y psíquicos tras una operación estética. La clienta se sometió a una liposucción realizada en una clínica privada en Getafe, tras la misma, actualmente sufre deformidades y cicatrices en los glúteos. La cuantía de la misma asciende a 78.085 euros.

La demandante acudió a la clínica para realizarse una liposucción más gluteoplastia, pero algo no salió bien y decidieron no llevar la gluteoplastia a cabo.

Tal y como recoge la sentencia, tras la liposucción "se produjo en la paciente una infección que precisó tratamiento con antibióticos, escaras y necesidad de curas". Debido esto, días más tarde volvió a ser intervenida con el objetivo de curar sus heridas. El resultado de este segundo intento, según la sentencia, es "inhabitual en cuanto al resultado medio de cualquier operación de estética, que en este caso empeora o desmejora objetivamente el estado de la zona operada". Días más tarde, la demandante tiene que volver al centro de salud y practicarse una cura diaria de las heridas.

La sentencia recoge que "está claro que el resultado de la intervención médico-estética, en los términos acordados, no tuvo lugar, recordando que estamos ante una obligación de resultado, como consecuencia de un arrendamiento de obra". La misma añade que "están acreditados los perjuicios estéticos de acuerdo con el informe pericial aportado". El fallo recoge: "existe mala praxis tanto en el inicio y planteamiento de la operación de estética y un resultado desproporcionado contrario al fin perseguido en una operación de estética".

Debe saber que las deudas pactadas contractualmente, es decir las que se producen en un contrato de obra como es una operación estética, son trasmisibles de padres a hijos, pudiendo pagar los mismos por sus progenitores.

Esto se puede ver en una sentencia del Tribunal Supremo, la cual ordena a un médico a indemnizar a una mujer insatisfecha con el resultado de una intervención quirúrgica a la que se sometió. El facultativo había fallecido en el momento de hacer ejecutivo el fallo, ordenando entonces éste a los herederos y a la compañía de la clínica a hacer frente al pago de 87.209 euros.

El Supremo se acoge a jurisprudencia que establece "la distinción jurídica, dentro del campo de la cirugía, entre una cirugía asistencial, que identificaría la prestación del profesional con la locatio operarum y una cirugía satisfactiva (destacadamente, operaciones de cirugía estética), que identifica aquella con la locatio operis, esto es, con el plus de responsabilidad que, en último caso, comporta la obtención del buen resultado o, dicho con otras palabras, el cumplimiento exacto del contrato en vez del cumplimiento defectuoso".

Esta medida tiene su justificación en la jurisprudencia que establece que “en la medicina llamada voluntaria la relación contractual médico-paciente deriva de un contrato de obra” donde “la responsabilidad por incumplimiento o cumplimiento defectuoso se produce en la obligación de resultado en el momento en que no se ha producido éste o ha sido defectuoso”.

El Juzgado de lo Penal nº6 de Málaga, el 3 de febrero de 2015, condena a un facultativo como autor criminalmente responsable de un delito de homicidio por imprudencia del art. 142. 1o y 3° del Código Penal. La pena conlleva a dos años y medio de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por el mismo tiempo, inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión médica por cuatro años y a indemnizar a los familiares de la paciente fallecida. La cuantía asciende a 210.000 euros.

El acusado le practicó una mamoplastia y una liposucción a la causante en su clínica, la cual tenía contratada una póliza de seguros asegurando la responsabilidad civil de la misma. La sentencia, procedimiento abreviado 351/2014, recoge que “Durante la operación, el hoy acusado aplicando una técnica incorrecta y apartándose frontalmente de la lex artis aplicable, manipuló incorrectamente las cánulas de aspiración, hasta el punto de penetrar en la cavidad abdominal de la paciente con diastasís de los rectos de unos 3 centímetros”, continua afirmando que “no advirtió ni sospechó nada anormal en su paciente hasta el día sexto después de la intervención, fecha en la que le fue diagnosticada por el servicio de digestivo del referido Hospital las perforaciones intestinales causadas en la liposucción y que le generaron a la Sra. XX un cuadro de peritonitis secundaria generalizada y que debido a la demora (…) desencadenaron en doña XX un fallo multiorgánico y arritmia ventricular maligna falleciendo el día 1 de abril de 2008.” La sentencia condena al facultativo, tal y como se ha mencionado, como culpable de un delito de homicidio imprudente.

La Sentencia del Tribunal Supremo, 19 de julio de 2002, señala, amparándose en STS 1904/2001 de 23 de octubre, que para encontrarnos ante un delito de imprudencia grave es necesario que se den una serie de requisitos: una acción u omisión voluntaria, la creación de la misma derivada de un riesgo previsible y evitable, la infracción de una norma de cuidado que tenía que haber sido cumplida y todo ello debe dar lugar a la producción de un resultado dañoso. Este resultado tiene que ser alguno de los tipos dolosos que admiten forma culposa, provocar un daño y que entre éste y la acción haya una relación directa de causalidad.

En este supuesto, el tipo doloso cometido es la imprudencia grave del facultativo que no actuó siguiendo la lex artis, el resultado doloso es la muerte de la paciente tras la liposucción y el nexo causal es la intervención mal efectuada.

La Sentencia del Tribunal Supremo, de 29 de Noviembre de 2001, recoge que cuando la culpa de un daño está conectada con la conducta de un especialista que debe respetar las técnicas y debe saber cómo actuar para prevenir un daño, las reglas socialmente definidas alcanzan el máximo grado de exigencia ya que ya no son las que se imponen a cualquier persona.

Las exigidas al facultativo incluyen las del conocimiento y aplicación de los saberes específicos para los que ha recibido una especial preparación y titulación, es decir, la Lex Artis. El no cumplimiento de esas reglas determina un plus de antijuridicidad haciendo punible esta conducta.

La Sentencia del Tribunal Supremo de 29 de Noviembre de 2001, en lo que a la culpa médica se refiere, tal y como ya había hecho la STS de 25 de mayo de 1999, recoge que “no la constituye un mero error científico o de diagnóstico, salvo cuando constituyen un error cuantitativa o cualitativamente de extrema gravedad, ni cuando no se poseen unos conocimientos de extraordinaria y muy cualificada especialización, y para evaluarla se encarece señaladamente que se tengan en consideración las circunstancias de cada caso concreto , con lo que se determinan grandes dificultades porque la ciencia médica no es una ciencia de exactitudes matemáticas y los conocimientos diagnósticos y de remedios están sometidos a cambios constantes determinados en gran medida por los avances científicos en la materia”.

En este caso si se considera un error de extrema gravedad ya que la liposucción no se practicó de forma debida y los cuidados después de la misma fueron erróneos.

Pone de relieve la sentencia del Juzgado de lo Penal nº 6 de Málaga que “Por ello, hay que poner de relieve que la imprudencia temeraria grave nace cuando el tratamiento médico o quirúrgico incide en comportamientos descuidados, de abandono y de omisión del cuidado exigible, atendidas las circunstancias de lugar, tiempo, personas, naturaleza de la lesión o enfermedad, que conduzcan, olvidando la lex artis, a resultados lesivos para las personas (TS 2a SS. 5 jul 1989 [ RJ 1989 , 6091] y 3 oct. 1997 [ RJ 1997, 7169 ], en este sentido). Incluso, se ha de tener en cuenta que la práctica de las actividades sanitarias por los facultativos y técnicos correspondientes exige una cuidadosa atención a la lex artis, en la que, sin embargo, no se pueden sentar reglas preventivas absolutas, dada la evolución de la ciencia médica, la variedad de tratamientos al alcance del profesional y el diverso factor humano sobre el que actúe, que obliga a métodos y atenciones diferentes”. En contraste con la liposucción de nuestro caso, el facultativo no puso todos los métodos y atenciones ni a la hora de elegir la operación ni tras la misma.

En lo que a la responsabilidad del facultativo se refiere, ya que la liposucción es una obligación de resultado y no de medios, añade que “Así, la responsabilidad médica o de los técnicos sanitarios procederá - a efectos de calificar su conducta como imprudencia grave -temeraria penalmente reprochables- cuando en el tratamiento médico o quirúrgico efectuado al paciente se incida en conductas descuidadas de las que resulte un proceder irreflexivo, con falta de adopción de cautelas de generalizado uso o en ausencia de pruebas, investigaciones o verificaciones precisas como imprescindibles para seguir el curso en el estado del paciente , aunque entonces el reproche de culpabilidad viene dado, en estos casos no tanto por el error, si lo hubiere, sino por la dejación, el abandono, la negligencia y el descuido de la atención que aquél requiere, siendo un factor esencial para tener en cuenta, a la hora de establecer y sopesar el más justo equilibrio en tal delicado análisis, el de la propia naturaleza humana, que de por sí sufre el desgaste de los años o el deterioro, más o menos sorprendente, de la personalidad fisiológica, avocada, antes o después, al resultado lesivo, cualquiera que sean las técnicas, los avances o las atenciones prestadas (vid. TS S. 14 feb. 1991 [ RJ 1991, 1056 ] ).”

En la misma línea de las anteriores, la Sentencia del Tribunal Supremo, de 7 de mayo de 2014, en lo referente a una liposucción fallida recoge en su Fundamento de Derecho 2º que “Declara probado que los resultados obtenidos en las dos intervenciones quirúrgico-estéticas practicadas (…) no fueron los ofrecidos por el médico que las practicó ni los deseados por la paciente, la que no fue informada expresamente de esta eventualidad (…)

Como con reiteración ha dicho esta Sala, el consentimiento informado es presupuesto y elemento esencial de la lex artis y como tal forma parte de toda actuación asistencial (…) constituyendo una exigencia ética y legalmente exigible a los miembros de la profesión médica (…) La información, por lo demás, es más acusada en la medicina voluntaria, en la que el paciente tiene un mayor margen de libertad para optar por su rechazo habida cuenta la innecesidad o falta de premura de la misma, que en la asistencial”.

La Sentencia de la Sección 11ª de la Audiencia Provincial de Barcelona, en fecha 14 de Julio de 1995, estimó parcialmente el recurso interpuesto por una paciente que sufría lipodistrofia severa a consecuencia de una liposucción.

El facultativo empleó una técnica incorrecta ya que se trataba de una mujer muy obesa y en estos casos la liposucción no está indicada. La Sala confirma en su fallo que la liposucción no era la técnica que se debía emplear, entendiendo por ello que el facultativo había seguido una conducta negligente alejada de la lex artis.

En el mismo también recoge la ausencia de información previa sobre posibles consecuencias y resultado de la operación, admitiendo las pretensiones de la demandante que alegaba ausencia de consentimiento informado.

El Juzgado de Primera Instancia nº 7 de Marbella estima parcialmente la demanda de una mujer de 67 años de edad disconforme con el resultado de su liposucción.

En la demanda la paciente relataba que acudió a la clínica para decidir si se practicaba o no una liposucción. Durante la visita, el facultativo que la atendió le explicó que debía operarse también brazos, axilas y demás partes de su cuerpo para tener un resultado estupendo. Decidida a operarse siguiendo las indicaciones, el día de la operación recibe la hoja de consentimiento informado y le indican que debía firmarla pero tenía que pasar ya a quirófano, por lo que no le dio tiempo a leerla.

Una vez efectuada, abonó 6.375 euros pero tras la operación sufrió dolor y malestar, por lo que un año después otro facultativo del mismo hospital revisa su operación y le comunica que padece daños irreparables y ante la insistencia de la misma de someterse a una nueva operación para solucionar los problemas, éste “se negó a intervenir a la paciente al considerar que quien debía reparar los daños era el facultativo que la había operado” tal y como recoge la demanda.

La sentencia recoge que la demandante tiene perjuicios físicos importantes, estimando parcialmente su demanda recogiendo en el fallo que “ante los malos resultados de la liposucción deben reintegrarse a la demandante la cantidad abonada por la intervención, fisioterapia y tratamientos postcirugía”, además del abono de una cantidad extra por el daño estético. En base a todo esto, condena al hospital y al cirujano al pago de 26.267 euros.

La importancia del consentimiento informado viene recogida no sólo en la jurisprudencia sino también en la Ley 41/2002 de Autonomía del Paciente concretamente en su artículo 2.6 recoge que “Todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no solo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente”.

Si usted se ha practicado de liposucciones o lipoesculturas mal hechas y cree haber sido víctima de una negligencia médica, llámenos por teléfono o rellene el formulario adjuntos y el abogado experto en negligencias médicas en operaciones de liposucción más cercano a usted de ABOGANEGLIGENCIA se pondrá en contacto con usted a la mayor brevedad.

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