Responsabilidad profesional del medico

La responsabilidad profesional del médico

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Responsabilidades profesionales del médico en el ejercicio de sus funciones.
¿Que tipo de responsabilidad profesional tiene el medico negligente?
Al facultativo se le exige una obligación de medios, es decir, un obligación en su forma de actuar, una determinada diligencia, un saber hacer y de adecuar las circunstancias del lugar y tiempo en que se efectúa ese trabajo, con el fin de intentar lograr un resultado que en este caso es la curación y que en modo alguno puede garantizar.

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Responsabilidad profesional del medico
En los tiempos que corren la medicina ha sufrido grandes cambios de la mano de los avance tecnológicos y de la ciencia. Día a día las nuevas tecnologías caminan de la mano de los progresos médicos, creando por tanto un sin fin de caminos para diagnosticar y tratar cada enfermedad.

Siendo esto algo esperanzador para los enfermos, ya que tienen varias alternativas de curación, es algo más estresante para los médicos ya que deben decidir qué hacer y a mayor número de alternativas o tratamientos esta tarea se complica.

Frente a estos cambios, la posición del médico es complicada ya que cada vez son más las técnicas que puede emplear, los medicamentos que puede recetar y los plazos de actuación que debe seguir por lo que sus posibilidades de actuación aumentan a la par que su responsabilidad, de lo que elija dependerá la futura recuperación de su paciente.

Llegados a este punto, en el que facultativo tiene varias vías de actuación pero debe seguir las pautas marcadas por la Lex Artis ad hoc, es necesario establecer que cuando estamos analizando la supuesta responsabilidad del medico debemos recordar que lo que se le exige al facultativo es la obligación de medios, es decir, un obligación en su forma de actuar, una determinada diligencia, un saber hacer y de adecuar las circunstancias del lugar y tiempo en que se efectúa ese trabajo, con el fin de intentar lograr un resultado que en este caso es la curación y que en modo alguno puede garantizar.

No debemos olvidar hacer mención al deber de información al paciente, ya que no advertir al mismo del tratamiento que se le va a practicar o los efectos que puede tener el mismo también se entiende como negligencia.

Saliendo de estas áreas, el médico estará "exento" de responsabilidad ya que como comentamos antes éste esta sujeto a una obligación de medios, no de resultados, por lo que si emplea las técnicas adecuadas no se le puede culpar de los resultados del tratamiento.

Dentro de la responsabilidad del médico podemos distinguir dos áreas, la responsabilidad moral y la responsabilidad legal.

Responsabilidad moral del médico ante una negligencia


Esta es la obligación ante la que se encuentra el facultativo al responder por consecuencias, derivadas de sus actos, que se encuentran recogidos en el Código moral y en el Código ético que éstos aceptan con su profesión. Tanto la falta de moral como la de principios deontológicos que se deben respetar en el ejercicio de la medicina, forman parte, de la regulación legal vigente en cuanto a que se les exige responsabilidad por los daños que éstos causen. Esta regulación legal es fundamental en la protección de la salud pública , apareciendo recogida en el articulo 43 de la Constitución Española de 1978. La deontología médica se ocupa de regular los principios y reglas ética que ha de inspirar y guiar la conducta profesional medica.

Responsabilidad legal del médico ante una negligencia médica


La responsabilidad legal relaciona directamente al facultativo con la Ley, es decir, los actos de éste que se salen de la misma y que derivan en responsabilidad.

Por lo tanto, dentro de responsabilidad legal podemos hacer tres bloques; penal, civil y administrativa.
Para estar ante un caso de responsabilidad penal es necesario demostrar que hubo culpabilidad por part del médico.

Se pueden distinguir dos formas de culpabilidad: el dolo y la imprudencia. Se dice que el medico actúa dolosamente, cuando sabe lo que hace y además quiere hacerlo; en cambio se dice que el medico actúa de forma imprudente, cuando omite la diligencia debida incurriendo enuna mala praxis.

Generalmente y por motivos vocacionales, se entenderá que el médico ha actuado de forma imprudente ya que es poco probable que dañe de forma consciente a un paciente. En el dolo, el facultativo sabe que actúa mal y busca un mal resultado, en la imprudencia la actividad del médico no va encaminada a la producción de ese resultado.

Dentro de conductas dolosas podemos distinguir entre dolo directo y dolo eventual, siendo esta una forma de graduar el castigo que se le impondrá al facultativo.

Mientras que en el dolo directo está seguro del resultado que se producirá como consecuencia de su forma de actuar, en el dolo eventual solo se establece la posibilidad de que como consecuencia de tal actuación se puede derivar un determinado resultado, es decir, el facultativo en esta segunda modalidad de dolo, establece un grado importante de probabilidad de que aparezca el resultado que busca con su actuación; por tanto la diferencia entre dolo directo y eventual, es que en el primer caso el sujeto busca que se produzca un determinado resultado y en el segundo caso se conforma con la probabilidad de que aparezca ese resultado.

Por otro lado, en la imprudencia el facultativo en ningún momento prevé la posibilidad de que de su actuación se pueda derivar un determinado resultado lesivo para el paciente o en el caso de que lo prevea, la posibilidad es mínima.

Para estar ante una imprudencia médica, se deben dar los siguientes requisitos:

-Primero. Que se produzca una acción u omisión voluntaria en el ejercicio profesional, que suponga una infracción del deber objetivo de cuidado que debe observarse. Esto viene recogido en la STS de 11 de marzo de 1991 y que viene a decir "aquel criterio valorativo de la corrección del concreto acto medico ejecutado por el profesional de la medicina (ciencia o arte medico) que tiene en cuenta la especifica característica de su autor, de la profesión, la complejidad del acto y la trascendencia vital para el paciente y, en su caso, la influencia de factores endógenos (estado e intervención del enfermo, de sus familiares o de la misma organización sanitaria) para calificar dicho acto conforme o no a la técnica normal empleada."

-Segundo. Que de esta acción se derive un resultado lesivo, previsible y evitable.
Para poder pedir responsabilidad por la actuación realizada por parte del médico es necesario que de ésta se derive un resultado lesivo ya que en caso contrario estaríamos ante un posible incumplimiento contractual, exclusivo del Código Civil, ya que para entrar en el ámbito penal necesitamos daño físico evaluable. En cuanto a la previsibilidad y evitabilidad hay que hacer referencia a la STS de 18 de noviembre de 1991 recogiendo la misma que "En el supuesto de que nos movamos en el terrenos de la actividad sanitaria, es necesario tener en cuenta:

Que la conducta del personal sanitario ha de entenderse en su justa valoración, ya que se trata de las actividades humanas que mas riesgo puede originar y proyectar, al incidir directamente sobre la salud y la vida de las personas.

Que se trata de una ciencia inexacta, con un plus especial de exposición y peligrosidad, en la que la atención, la pericia y la reflexión han de prodigarse en dosis mayores que en otras dedicaciones.

Que la practica de la actividad medica por los facultativos y técnicos correspondientes, exige una cuidadosa atención a la Lex Artis en la que sin embargo no se pueden sentar reglas preventivas absoluta, dado el constante avance de la ciencia, la variedad de tratamientos al alcance del profesional y el diverso factor humano sobre el que actúa, que obliga a métodos y atenciones diferentes. Ello exige, en muchos casos, valorar restrictivamente los grados de intensidad en que se hay podido incurrir en estas infracciones culposas y sanitarias.

Que en consecuencia, la medicina, como se acaba de decir, en general no es una ciencia exacta en tanto que en ella intervienen elementos extraños de difícil previsibilidad que pueden propiciar errores, de diagnostico o de cualquier otra naturaleza, los cuales, si lo son dentro de lo tolerable, pueden escapar al rigor de la incriminación penal."

-Tercero. Que exista una relación de causalidad entre la acción y el resultado lesivo. Esto es para demostrar si el resultado lesivo se hubiese producido igualmente en el caso de no haberse llevado a cabo la conducta inadecuada. Valorar esta circunstancia es complicado ya que es imposible echar atrás en el tiempo y saber qué hubiese pasado, ya que por ejemplo ante enfermedades en las que un tratamiento no funciona es imposible saber si otro hubiese hecho ir a mejor cuando éste está en estado de gravedad.

-Cuarto. Ausencia de intencionalidad en causar tal resultado lesivo: Si hubiese intencionalidad estaríamos ante un delito doloso tal y como comentamos en los párrafos precedentes. A continuación vamos a establecer las diferencias entre cada tipo de imprudencia:

1. Imprudencia leve: Omisión del cuidado atención que cualquier persona debe poner al ejecutar un hecho capaz de perjudicar a otro. Conlleva la infracción de un deber de cuidado de pequeño alcance.

2. Imprudencia grave: Omisión de cuidado o diligencia de aquella atención que puede exigirse. El ejecutante no prevé las posibles consecuencias y se expone a producir un daño en las personas que pudo y debió evitar. Como hemos dicho anteriormente, para ser castigado debe producirse un resultado lesivo como consecuencia de esa imprudencia grave.

3.Imprudencia profesional: Ineptitud o ignorancia de las reglas de la profesión. Es decir sería una imprudencia grave pero cometida por un profesional en el ejercicio de su trabajo ya que se le exige en el desarrollo del mismo más conocimientos y saber hacer que a una persona ajena a la profesión. Puede hablarse de imprudencia profesional siempre que el resultado sea la muerte del paciente o que se le causen a éste las lesiones a las que se refieren los artículos 147.1, 149 o 150 del Código Penal.

En el caso de no producirse alguna de estas consecuencias por mas impericia, ignorancia o vulneración de la Lex Artis que concurra, no podrá hablarse de imprudencia profesional sino de imprudencia grave.

Este tipo de responsabilidad es la menos frecuente ya que busca la inhabilitación, prisión o multa del facultativo. Subsidiariamente viene acompañada por responsabilidad civil para resarcir los daños soportados.


Responsabilidad civil del médico en un supuesto de negligencia


En este tipo de responsabilidad estaremos ante una obligación que nace de la Ley, de los contratos o cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitas o en que intervenga cualquier genero de culpa o negligencia tal y como recoge el artículo 1902 de Código Civil. Para estar ante este tipo de responsabilidad es necesario que se den tres elementos: acción u omisión, daño y relación de causalidad entre ambos. No debemos tampoco olvidar que será necesario que se aprecie culpa o negligencia en el facultativo para poder exigirle responsabilidad, la cual puede estar ausente en los denominados sistemas de responsabilidad objetiva para imputar una responsabilidad.

En este tipo de responsabilidad, a diferencia de la anterior, no se busca el castigo del facultativo sino el resarcimiento económico del daño sufrido por las víctimas. La vía penal nunca es subsidiaria de la civil.

Responsabilidad administrativa del médico en un supuesto de negligencia


En este apartado se veremos la nueva reforma que en materia de responsabilidad profesional sanitaria, la cual se produce como consecuencia de la promulgación de la Ley 29/98 de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativo.

Esta normativa regula el procedimiento para llevar a cabo las reclamaciones por negligencia cometidas por el personal dependiente de la administración, es decir, facultativos que trabajen en hospitales públicos.

Por otra parte, aunque en un principio sea la administración condenada la que abone el pago de la indemnización, ésta posteriormente le exigirá el reembolso al médico actuante si éste obró bajo dolo, culpa o negligencia. Por otra parte los trámites para reclamar a la administración antes de ir a juicio no se entenderían sin el RD 429/1993 de 26 de marzo por el que se aprueba el Reglamento de los Procedimientos de las Administraciones Publicas en materia de responsabilidad patrimonial.

Estos procedimientos por responsabilidad patrimonial se deben iniciar mediante una reclamación administrativa de los interesados, los cuales deben reclamar en el plazo de un año desde que los daños de carácter físico o psíquico se curen o sea posible la determinación exacta del alcance de las secuelas. Se distinguen dos tipos de procedimientos para determinar la responsabilidad patrimonial de las Administraciones públicas, uno general y otro abreviado cuando es evidente la relación de causalidad entre el funcionamiento del servicio publico y la lesión. La diferencia entre ambos es que el abreviado es más corto y exige menos trámites ya que es muy evidente que habrá una indemnización.

Generalmente el procedimiento se iniciará por reclamación de los interesados afectados por el daño producido en el hospital. Este procedimiento se inicia con una reclamación dirigida al organismo sanitario que recoja todos los aspectos que el abogado considere relevantes (daños, causalidad, imprudencia cometida, alcance de la misma...)

El procedimiento terminará normalmente con una resolución del órgano competente.

En determinadas ocasiones se puede dar la terminación por silencio administrativo, pasado un plazo de 6 meses desde que se inició se entiende que la Administración desestima la petición pudiendo el particular recurrir en la jurisdicción contencioso-administrativa. El procedimiento terminara de forma anormal cuando haya desistimiento, renuncia o caducidad.

La terminación convencional ha de hacerse siguiendo los siguientes tramites: Primero una propuesta de arreglo, por parte del instructor, en la cual se establecerá el acuerdo indemnizatorio que estaría dispuesto a suscribir. Una vez realizada, se hará un dictamen del Consejo de Estado o del órgano consultivo de la Comunidad Autónoma.

Sea cual sea su caso, si considera que pudiera haberse producido una negligencia médica en la que usted , o algún familiar o amigo es víctima no dude en contactar con ABOGANEGLIGENCIA, Abogados especialistas en negligencias médicas. Rellene el formulario adjunto o llámenos por teléfono y el abogado especialista en negligencias médicas de nuestra red más cercano a usted le contactará a la mayor brevedad.
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