Delito de conducción temeraria

Abogados penalistas especialistas en un delito de conducción temeraria, con temeridad manifiesta o desprecio a la vida de los demás

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Abogados penalistas expertos en defensa penal en juicio por un delito de conducción temeraria, con temeridad manifiesta o con desprecio por la vida
¿En qué consiste el delito de conducción temeraria?
El delito de conducción temeraria consiste en conducir vehículos a motor o ciclomotores con temeridad manifiesta poniendo en concreto peligro la vida o integridad de las personas

Delito de conducción temeraria
-DELITO DE CONDUCCIÓN TEMERARIA

-¿Qué se entiende por un delito de conducción temeraria?


Conducción temeraria es la acción de conducir vehículos a motor o ciclomotores sin la diligencia debida, sin respetar las normas que regulan la circulación vial, con una imprudencia grave, temeraria, manifiesta y notoria para los ciudadanos. El Código Penal sanciona estas conductas en sus diferentes modalidades, aun cuando no se haya causado lesión alguna para la vida o la integridad física.

-¿Qué pena conlleva la comisión de dicho delito?


El artículo 380.1 del Código Penal, establece que será castigado con prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por más de uno y hasta seis años, aquel que "condujere (...) con temeridad manifiesta y pusiere en concreto peligro la vida o la integridad de las personas".

Por otra parte, el apartado segundo dispone que "se reputará manifiestamente temeraria la conducción en la que concurrieren las circunstancias previstas en el apartado primero y en el inciso segundo del apartado segundo del artículo anterior]".

-Bien jurídico protegido


En primer lugar, se ha de significar que el bien jurídico protegido en este delito es, como en la mayoría de los delitos contra la seguridad vial en mayor o menor medida, la vida e integridad de las personas. Es, en todas sus formas, un tipo esencialmente doloso que no admite la comisión por imprudencia leve y que se estructura sobre la base de la temeridad aumentando así la antijuridicidad de la conducta en forma de una forma de conducir claramente negligente que significa la puesta en peligro de los demás.

Según la doctrina, el concepto de " temeridad", equivale a imprudencia grave al no observarse el mínimo deber de cuidado exigible y "manifiesta", a que pueda ser fácilmente apreciada por terceros.

El conductor que comete este delito, por tanto, se comporta con desprecio absoluto por las reglas de tráfico más elementales de manera patente y notoria para el ciudadano medio.

En cuanto a lo que ha de entenderse por imprudencia grave el Tribunal Supremo (en este caso STS de 15 de abril de 2002), entiende que han de concurrir los siguientes requisitos:

- Acción u omisión voluntaria no maliciosa.

- Infracción del deber de cuidado.

- Resultado dañoso derivado, en adecuada relación de causalidad de la conducta descuidada.

- Creación de un riesgo previsible y evitable.

Estamos, al contrario que para casi todos los restantes delitos contra la seguridad vial, ante un delito de peligro concreto.

Ello, en la medida que para hablar de este delito, es necesario que se ponga en " concreto peligro la vida o la integridad de las personas". Si ello no llegase a suceder, la pena aparejada al delito se vería atenuada.

En otro orden de cosas, el delito se consuma en el instante en el que el sujeto puede llegar a poner en peligro la vida o la integridad de las personas, siendo consciente de ello.

-Sujeto activo


El sujeto activo de este delito de conducción negligente será siempre el conductor del vehículo a motor o ciclomotor, tratándose de un delito de los llamados "de propia mano".

-Sujeto pasivo


Por otra parte, los Sujetos pasivos de este delito pueden ser tanto los terceros que circulan por la misma vía que el conductor como los acompañantes del vehículo.

-Consentimiento por parte del acompañante


En aquellos casos en los que los acompañantes consientan libremente someterse a la situación de riesgo derivada de la forma en la que el autor del delito conduce, el Tribunal Supremo ha declarado en su Sentencia de fecha 17 de Noviembre de 2005 que el hecho de que el fallecido asuma el peligro, no significa que el total dominio de la acción deje de corresponder al acusado.

Ello, implica que en estos casos aunque el acompañante consienta en someterse a la situación de riesgo, la conducta continuaría siendo típica y, en consecuencia, punible.

-Temeridad manifiesta


Dentro de este delito, se plantea la cuestión clave sobre qué debe de entenderse por “temeridad manifiesta”.

El artículo 380.2 del Código Penal, como hemos dicho anteriormente, establece una presunción "iure et de iure" (que no admite prueba en contrario) al considerar como temeridad manifiesta la forma de conducir en la que se den los supuestos previstos en el apartado primero y en el inciso segundo del apartado segundo del artículo 379 del Código Penal, a saber:

1. Conducir a velocidad excesiva (rebasando en 60 u 80 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en vías urbanas e interurbanas respectivamente),

2. Bajo determinada tasa de (superior a 0,60 miligramos de alcohol por litro en aire espirado, o superior a 1,2 gramos de alcohol por litro en sangre)

3. o bajo la influencia de drogas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

El Código Penal, en su artículo 381.1, alude a la conducción temeraria cuando el conductor manifiesta desprecio por la vida de los demás. Las penas de prisión previstas para estos casos son de dos a cinco años, multa de doce a veinticuatro meses y privación del derecho a conducir tanto vehículos a motor como ciclomotores entre seis y diez años.

Como puede observarse, el referido " manifiesto desprecio por la vida de los demás" implica la imposición de una pena mayor.

La introducción del presente tipo, se justifica en la especial alarma social causada por los conductores homicidas. La doctrina, viene afirmando que este tipo delictivo se sitúa en una posición intermedia entre el delito de riesgo y la tentativa de homicidio con dolo eventual (véase STS de 2 de noviembre de 2010).

Este consciente desprecio por la vida de los demás, implica, que la representación de un accidente mortal se presente como probable para el sujeto, sin que tal posibilidad lo desanime de la ejecución del acto temerario.

Existe por tanto un dolo de carácter eventual, ya que el sujeto ha de conocer que conduce de forma temeraria y que con ello pone en grave peligro la vida o la integridad de las personas actuando pese a ello.

-Delito agravado


Se exige para la comisión de este delito agravado del 381.1 del Código Penal un mayor "plus" de temeridad.

El manifiesto desprecio por la vida de los demás de la versión agravada del artículo 381.1 del Código Penal, puede ponerse de manifiesto, según la Jurisprudencia, en las siguientes conductas (STS de 26 de enero de 2011):

a)Osadía o atrevimiento contrarios a la prudencia o la sensatez.

b) Comportamiento agresivo y violento.

c) Puesta en peligro concreto para la vida de determinadas personas.

d) Afectar también a la seguridad colectiva.
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