Violencia de género

Violencia de género

Expertos en Derecho Penal. Defensa. Acusación particular. Asistencia a detenidos en comisaría o Juzgados. Juicios
Abogados penalistas expertos en violencia de genero. Acusación particular y Defensa penal en delitos de violencia de genero. Conductas típicas.
¿Cuando se dan las circunstancias para hablar de violencia de género?

¿Es usted víctima de violencia de género y desea defender sus derechos frente al agresor?
¿Ha sido denunciado por delito de violencia de género y necesita abogado penalista?
¿Sufre amenazas en el ámbito domestico y necesita abogado que le ayude a que cese dicha situación?
¿Sufre coacciones en el ámbito familiar y necesita abogado?
¿Se ve sujeta a tratos degradantes o menoscabos de su integridad moral o su dignidad?

Violencia de género
La Violencia de Género, constituye un gravísimo problema lamentablemente muy habitual en la sociedad. Es muy posible que se pueda prevenir y reducir en la medida de la posible partiendo de una correcta educación desde la infancia y desde la concienciación.

Es tal la magnitud del problema que el Ordenamiento Jurídico ha tenido que adaptarse a esta dantesca realidad social. En las siguientes líneas, estudiaremos ciertos puntos esenciales de la normativa en materia. En ABOGAPENAL, trabajamos un equipo de abogados penalistas con una dilatada experiencia en violencia de género. Es por ello, que si usted ha sido víctima de la violencia machista o por el contrario ha sido acusado de la comisión de un delito subsumible en la misma contacte con nosotros a fin de que podamos abordar su caso rápidamente y valorar las circunstancias concurrentes.

Ejercemos la abogacía en toda la geografía nacional.

La violencia de género se puso de manifiesto por primera vez en el ámbito supranacional con la Declaración Universal sobre la Eliminación de la Violencia sobre la Mujer de la ONU de 1994 y con eventos como la IV Conferencia Mundial de Mujeres de la ONU celebrada en Pekín en 1995 o la Conferencia "Violencia contra las mujeres: tolerancia cero" celebrada en Lisboa en el año 2000.

A nivel europeo, se han de destacar las siguientes disposiciones:

1.- Recomendación del Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre la protección de las mujeres de 30 de abril de 2002.

2.- Decisión nº 803/2004/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de abril de 2004, por la cual se aprueba el programa Daphne II (2004-2008).

3.- Decisión nº770/2007/CE del Parlamen¬to Europeo y del Consejo, de 20 de junio de 2007 por la cual se aprueba el programa Daphne III (2007-2013).

A nivel nacional, la violencia de género comenzó a considerarse de manera específica con la reforma del Código Penal operada por la Ley Orgánica 3/1989 de 21 de julio y posteriormente con las siguientes normas:

-La Ley Orgánica 11/1999 de 30 abril
-La Ley Orgánica 14/1999 de 9 junio
-La Ley Orgánica 11/2003 de 29 septiembre
-La Ley Orgánica 15 /2003 de 25 de noviembre
-La Ley Orgánica 27/2003 de 31 de julio

En la actualidad la violencia de género se regula en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género cuya redacción vigente en la actualidad entraría en vigor en el año 2005.

La violencia de género se caracteriza por reunir una serie de conductas, en muchos casos delictivas como veremos posteriormente, cimentadas en la histórica situación de desigualdad y discriminación de la mujer en todos los ámbitos de su vida. Se caracteriza por desarrollarse frente a quien sea o haya sido cónyuge o persona que esté o haya estado ligada al sujeto activo por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia.

Cuando el sujeto pasivo o víctima son otras personas del ámbito familiar, hablamos entonces de violencia doméstica. Dichos sujetos son los siguientes:

- Descendientes, ascendientes o hermanos por naturaleza, adopción o afinidad, propios o del cónyuge o conviviente.

- Menores o personas con discapacidad necesitadas de especial protección que con él convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del cónyuge o conviviente.

- Persona amparada en cualquier otra relación por la que se encuentre integrada en el núcleo de su convivencia familiar.

Las conductas típicas recogidas en nuestro Código Penal de forma expresa para la violencia de género son constitutivas de los siguientes tipos delictivos:

A.- Lesiones:

Implican un menoscabo de la salud física o mental siendo tal integridad física o mental el bien jurídicamente protegido. La constitucionalidad de esta modalidad ha sido declarada por la STC 41/2010 de 22 de julio.

Se castiga también el maltrato de obra cuando no se llegue a producir una lesión efectiva en el artículo 153 del Código Penal.

El delito se agravará en aquellos supuestos en los cuales, la conducta se realice en presencia de menores, o utilizando armas, o tenga lugar en el domicilio común o en el domicilio de la víctima, o cuando para cometerlas se quebrante una orden de alejamiento (prohibición de residir en determinados lugares o acudir a ellos, o de aproximarse o comunicarse con la víctima, o con aquellos de sus familiares u otras personas que determine el juez o tribunal del artículo 48 ) o una medida cautelar o de seguridad de la misma naturaleza.

Se trata de delitos necesariamente dolosos. La intención para los supuestos comentados del articulo 153, no es la de producir una lesión sino la de maltratar al sujeto activo. (STS de 19 de abril de 2012), amparándose en una situación de superioridad del hombre respecto de la mujer.

Así el Tribunal Supremo, excepcionalmente, (STS de 24 de noviembre de 2011) ha entendido que no toda acción de violencia física en el seno de la pareja ha de considerarse violencia de género, sino sólo aquellas conductas que pongan de manifiesto una situación de desigualdad o discriminación por razón de género, si bien en la mayoría de sentencias, tal exigencia de dominio del varón sobre la mujer cuando se produce la agresión no se ha requerido para entender que se produce la situación de violencia de género. Se entiende que esta existe de facto por el mero hecho del sexo que tienen víctima y agresor (SSTS de 7 de marzo, 26 de marzo o 30 de mayo de 2013).

B.- Amenazas:

Las amenazas consisten en el anuncio de la producción de un mal constitutivo o no de delito, y pueden ser o no condicionales, es decir que el sujeto puede someter a la víctima a que realice o no una determinada actuación a cambio de que el sujeto activo no produzca el mal con el que se amenaza.

Se exige que el anuncio del mal sea serio, firme, real y perseverante para que pueda producir en el sujeto pasivo efectos intimidatorios (SSTS núm. 1391/2000, 557/2007 o 264/2009 entre otras).

Para la violencia de género únicamente se castigan de forma autónoma las amenazas leves en los artículos 171.4 y 5 del Código Penal.

Para apreciar la gravedad de la amenaza, la jurisprudencia viene atendiendo a criterios tanto cuantitativos y cualitativos (STS núm. 396/2008), valorándose su seriedad, consistencia o persistencia.

El Tribunal Constitucional en sus Sentencias 59/2008 de 14 de mayo y 25/2009 de 19 de febrero, descartó la inconstitucionalidad de este precepto.

Nos encontramos ante un delito de mera actividad que no exige continuidad y que permite englobar en una sola conducta varias amenazas (STS de 26 de mayo de 2009). Para que las amenazas no queden integradas en otros tipos delictivos como el maltrato del artículo 173 y se castiguen de forma autónoma, es necesario que exista entre ellas cierta separación temporal (STS de 6 de abril de 2009 entre otras).

El bien jurídico protegido por el delito de amenazas es la libertad de la persona y el derecho a la tranquilidad personal en el desarrollo normal y ordenado de la vida diaria (SSTS núm. 1060/2001, 660/2003 o 1215/2006).

C.- Coacciones:

En palabras del Tribunal Supremo, las coacciones consisten en "la realización de una violencia personal para impedir a otro realizar algo no prohibido o para obligar a otro a hacer lo que no quiere, sea justo o injusto siempre en contra de la libertad del obligado y sin legitimación para su realización" (STS de 21 de mayo de 2009).

También puede suponer el acoso a una persona llevando a cabo, con carácter de continuidad, conductas como la vigilancia o la persecución permanente que impida al sujeto pasivo desarrollar libremente su vida cotidiana.

El Código Penal, castiga de forma especial las coacciones leves que se realicen en el ámbito de la violencia de género en el artículo 172.2 y 3 del Código Penal.

El bien jurídico protegido de las coacciones, al igual que sucede con las amenazas es la libertad y la tranquilidad de la persona en el desarrollo de su vida diaria, pero según el Alto Tribunal, las coacciones se distinguen de las amenazas en que la materialización de la coacción se basa en una voluntad ya formada (STS de 14 de julio de 2016).

D.- Acciones contra la integridad moral y tratos degradantes:

Consisten en infligir a otra persona un trato que menoscabe gravemente su integridad moral o dignidad. Según el Tribunal Supremo (STS de 29 de septiembre de 1998) serán todas aquellas conductas que "puedan crear en las víctimas sentimientos de terror, de angustia y de inferioridad susceptibles de humillarles, de envilecerles y de quebrantar, en su caso su resistencia física o moral".

Se distinguen de otros tipos delictivos por su reiteración y prolongación en el tiempo y no se exige que sean especialmente graves.

La acción consistirá en ejercer de forma habitual violencia física o psíquica sobre los sujetos pasivos comentados. La conducta activa consistirá en la producción de de conductas o verbalizaciones potencialmente intimidatorias y constrictoras del ánimo del sujeto pasivo, sin que se exija una concreta perturbación anímica.

La nota de la habitualidad, distingue esta conducta del maltrato de obra previsto en las lesiones del artículo 153 y 147.2 del Código Penal. Para determinar la habitualidad, se atenderá al número de actos de violencia que resulten acreditados así como por la proximidad temporal de los mismos.

Por habitualidad, ha de entenderse la continuidad en un modo de vida en común, que se exterioriza en un modo de vida compartido, si bien ello es compatible con rupturas más o menos breves.

La dificultad para determinar la existencia de esta vida en común ha hecho que los Tribunales fijen como indicios para determinar si concurre la misma, la existencia en la pareja de contratos, negocios, cargas o cuentas bancarias comunes. Todo ello determinaría la estabilidad en el tiempo de una relación afectiva sólida y estable mantenida en el tiempo (SSTS de 14 de diciembre de 2011, de 23 de diciembre de 2011 o de 12 de mayo de 2005 entre otras). No obstante, se excluye expresamente del tipo la existencia de una convivencia común si bien ésta se presume en virtud del artículo 69 del Código Civil, que versa sobre el matrimonio.

No son encuadrables en la violencia de género aquellos supuestos en los cuales exista entre el agresor y la víctima una mera relación de amistad o las relaciones esporádicas.

Por otra parte, las penas se agravan si los actos se realizan en presencia de menores, con armas, cuando tengan lugar en el domicilio común o en el domicilio de la víctima o si se realizan quebrantando la prohibición de comunicación o acercamiento o una medida cautelar o de seguridad o prohibición de la misma naturaleza.

Según la jurisprudencia, este delito protege como bien jurídico no sólo la integridad física o psíquica como pueda suceder con las lesiones, sino que se protegen otros valores constitucionales como el derecho a la dignidad de la persona y al libre desarrollo de la personalidad (artículo 10 de la Constitución), el derecho a la seguridad (artículo 17 de la Constitución) e incluso determinados principios rectores de la política social y económica como la protección de la familia y la infancia y la protección integral de los hijos del artículo 39 de la Constitución (SSTS de de 24 de marzo de 2003 y de 18 de abril de 2002).

El bien jurídico protegido es también, como establecen otras resoluciones en materia, la pacífica convivencia familiar por lo que no se estamos propiamente ante un delito contra las personas sino contra la relaciones familiares (STS de 22 de enero de 2001).

La jurisprudencia, ha venido a considerar que las distintas agresiones puntuales han de ser castigadas de forma independiente (STS de 26 de junio de 2000 entre otras). En este mismo sentido, la STS de 14 de mayo de 2004, establece que no existe en este caso una vulneración del principio "non bis in idem" por la posible duplicidad de sanciones por unos mismos hechos. El artículo 173.2 in fine así lo establece, como también lo hace el artículo 177 que establece expresamente además en este mismo sentido que: "Si en los delitos descritos (...) además del atentado a la integridad moral, se produjere lesión o daño a la vida, integridad física, salud, libertad sexual o bienes de la víctima o de un tercero, se castigarán los hechos separadamente con la pena que les corresponda por los delitos cometidos, excepto cuando aquél ya se halle especialmente castigado por la ley".

Sea cual sea su situación, ya sea usted lamentablemente víctima de la violencia machista o bien acusado de la presunta comisión de un delito encuadrable en la violencia de género en los términos anteriormente estudiados, póngase en contacto con nosotros llamando al número de teléfono que al efecto facilitamos o bien a través del formulario adjunto. De esta forma, los abogados especialistas de ABOGAPENAL contactaremos con usted rápidamente a fin de abordar la situación con la mayor celeridad posible.

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